San Francisco tuvo la grata visita de Roberto Marchesi, pianista italiano de gran trayectoria. Desde pequeño, tuvo un vínculo especial con la música, en todas sus formas, desde instrumentos musicales hasta el canto


A solas con él nos dejaba su vida forjada en palabras y nos decía que “Desde muy pequeño la música fue para mí un sueño hermoso. Desde los 3 o 4 años tengo fotos que me vinculan a ella con el acordeón de mi abuelo. Luego recuerdo tener algunos pianos o teclados muy pequeños y hacerlos sonar. Era muy autodidacta y era muy sencillo para mi” “Mis padres no me impulsaban a estudiar música. Ellos querían que trabajara en el negocio familiar, que era una vinoteca donde embotellábamos, rotulábamos y vendíamos vinos. Pero a mis 14 años, se convencieron y me permitieron estudiar música, lo cual a mí me llenó de alegría. De todas formas tuve que acelerar mucho mis estudios, realizando en 3 años lo que todos hacían en 5 o más. Estudiando mucho y dedicándole mucha practica”. En el ordenamiento de los conservatorios italianos, lo que se hacía en 3 años, Roberto lo hizo en un año. Del año 1977 a 1978, tuvo su primer examen de solfeo. En 1979, hizo el 4to nivel inferior de lectura de partitura por la composición de la dirección de orquesta. En su 3er año, rindió el examen del 5to nivel, curso inferior de piano, y en el 4to año, el examen de armonía. Siempre adelantaba, y no tuvo vacaciones, ya que dedicaba su tiempo a sus estudios. Después continuó sus estudios en el conservatorio, hasta los 20 años, que tuvo que posponer un examen porque se casaba.

Le preguntamos cuál fue su primer concierto y nos respondía “no recuerdo cual fue y en donde mi primer concierto, pero lo que sí recuerdo es que mire la puerta del camerino y deseé escapar, no uno sino muchos momentos a medida que pensaba en que me tocaba salir a escena”, contagiándonos la risa que se le escapaba al contar ello y finalizó el comentario con “porque yo soy muy emotivo pero he aprendido a controlarme”.

Siempre quiso ser concertista. No ha sido un momento en particular “de joven no pensaba enseñar, pero hoy soy un apasionado. Mi vida enteramente fue dedicada a la enseñanza de música, por la mañana estudiaba en escuelas y como profesor de piano particular por la tarde”.

Sus compositores preferidos, son del periodo romántico Robert Schumann, Franz Schubert, Friedric Chopin, Johannes Brahms, Franz Liszt, de los clásicos Mozart, Beethoven, y Haydn y de la música contemporánea no tiene un preferido “es muy difícil, muy disonante, para el público en general no tiene la preparación de apreciar un concierto de este estilo musical, pero a mí preferentemente si me gusta para ejecutarla por placer o para estudiarla, tanto para brindar un concierto”.

Para él, el más grande de los músicos interpretes es Johann Sebastián Bach, y sus favoritos como director de coro son: Palestrina, Di Lasso, Josquin des Prés Con respecto a la situación de nuestro país, en donde es difícil entrar y vivir de la música, Roberto nos respondía que en Italia ocurre aproximadamente lo mismo “yo tengo una actividad o trabajo fijo, no solo de concierto, en Italia también es difícil vivir como músico, yo también tengo mis trabajos como profesor de música en los colegios y además como profesor particular de música para mis alumnos de forma privada, sin nombrar que también doy en coros y suelo hacer algunas otras labores, pero el enseñar no es lo mismo que trabajar en una industria. Se trabaja en algo afín, pero es difícil de vivir como concertista”. Actualmente continúa como profesor, y además, ejercita en su casa con los auriculares, en un piano electrónico.

Para Roberto y María Elisa, su esposa, les asombra que aquí “Las distancias, son muy largas y es hermoso e impactante. Además de que en las ciudades las calles son muy derechas, casi una cuadricula, y de veredas anchas. En Italia, los pueblos o ciudades están más cerca, las distancias son cortas. Las calles son finas, no todas rectas, y con veredas pequeñas”. Respecto de noticias de nuestro país, ellos solo tienen algunas, más que nada información de ciertas cosas. “Lo que si noté al recorrer cada lugar y hablar con la gente es la preocupación y la gran importancia que le dan a las próximas elecciones, eso también me llamo la atención”.

“Pienso mucho en los jóvenes porque es muy difícil entrar hasta en el ámbito escolar, y hasta es vivir de la música pero allá en Italia cierran orquestas oficiales o elencos, y hasta existe una precarización en ese mundo, es igual que aquí, no es muy distinto el tema. Por ejemplo las orquestas no están aseguradas, muchas fueron cerradas, solo unas pocas quedan como elegidas, como por ejemplo La televisión italiana, la RAI, tenía 3 orquestas sinfónicas Milano, Torino y Roma y una orquesta de cámara, orquesta scarlatti de Napoles, a mediados de los 90 aproximadamente de esas cerraron dos y quedo solo una. Los teatros más grandes tienen su propia orquesta. Tocan en forma esporádica, como contratados con poco presupuesto. Es muy difícil entrar en una orquesta en modo estable”.

Roberto Marchesi

En Italia hay bandas pero esos músicos son voluntarios como aquí, en las bandas solo los directores poseen un estilo de subsidio, pero no son sueldos. Por ejemplo en los países escandinavos letonia, Lituania o Alemania si son pagos algunas labores, tal es el caso de los organistas de iglesias que son mensualizados bajo un sueldo, haciendo ese trabajo en varias iglesias. En Italia, las funciones de las iglesias son como aquí, digamos que los que acompañan la misa y cuestiones religiosas son por voluntarios también”. Esto es cuestión monetaria también, donde tuvimos un ministro que dijo “con la cultura no se come”, por lo que recortó la financiación de espectáculo, conciertos, teatros, hasta las escuelas con ese fin.

Igual así en su actividad de enseñanza este gran concertista brinda sus conocimientos en clases impartidas en una escuela que está entre lo estatal y lo privado. Allí la directora de dicho colegio le ha pedido que presente un proyecto particular como para aumentar la educación musical.

Bajo ese pedido él trabajo y lo dejo plasmado en papel, dándole la oportunidad para enseñar desde los jardines maternales hasta los jóvenes, este proyecto se aprobó y se decidió ejecutarlo, el cual tenía un cierto costo y se financio con fondos de la escuela una parte la escuela y otra parte los padres de los niños, este proyecto tiene mucho éxito y él lo adopto de otros proyectos similares que se enseñan en otros países.

Pero nos agregaba que en Italia la diferencia es la formación o cultura musical que se tiene, que a diferencia nuestra, hay más gente predispuesta a escuchar ese tipo de música y no tanto otros estilos.

Entre ellos, se dedican poco a la música folclórica italiana, es esporádico, no es como acá un interés tan generalizado. En Italia no solo se dedican lo clásico, también a otros géneros, como el jazz, el rock. Pero no tanto al folklore propio. Hay jóvenes músicos que se dedican a estos estilos musicales, pero poco folklore, entendiendo como folklore a la búsqueda de las raíces populares. Acá es mucho más arraigado Consejo para los jóvenes, como primera cosa, un buen maestro, no contentarse con el maestro que te da la escuela, sino conectarse con un maestro con el que se hermane en sentimientos. El alumno debe llevar el sentimiento de crecer musicalmente y debe ser alimentado por el profesor con el que sienta mayor comodidad y que sea quien lo corrige y no solo enseñarle. Y después la dificulta del curso, superar las barrera y si es necesario repetir y repetir. Arturo Benedetti Michelangeli, gran pianista del 900 dijo que lleva al músico dentro y eso te llevara al talento, tenía un espíritu de sacrificio inimaginable, perseguir constantemente esta idea de no hacerlo solo para el éxito, sino hacerlo por pasión.

Un artista sencillo, un artista muy cálido, una persona muy culta, un concertista de lujo, un hombre de valores y enseñanza constante.





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