El olfato o “rastro de olor” no es lo único que permite a los perros orientarse en terreno desconocido a la hora de elegir un atajo que lo lleve a destino. También perciben el campo magnético de la Tierra.

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¿Será eso lo que guió a Lassie en su viaje de Escocia a Inglaterra para reencontrarse con su familia? ¿Habrá sido esa brújula magnética la que permitió “el viaje increíble” de Chance y Shadow (junto a su amiga gatuna Sassy) a través de la naturaleza de Canadá?

Si bien las habilidades de navegación se han estudiado mayormente en otros vertebrados como las aves, el año pasado se dio a conocer un estudio -desarrollado por un equipo del Departamento de Gestión de Caza y Biología de la Vida Silvestre, Facultad de Ciencias Forestales y de la Madera, Universidad Checa de Ciencias de la Vida, Praha, República Checa- que confirma los indicios que se tenían.

Utilizando datos de GPS complementados con grabaciones de video por cámaras de acción, se analizó la orientación de los sabuesos que deambulan libremente. Los investigadores pretendían encontrar evidencia para rastrear o explorar, para probar las predicciones sobre la longitud y duración de la ruta, y ver indicaciones para el tipo de decisión tomada en el punto de inflexión.

Imagen ilustrativa (Pixabay.es).

Asimismo, esperaban que si tenía lugar el pilotaje visual (orientación hacia puntos de referencia) habría un efecto de la altura del perro, ya que los perros más altos suelen tener una mejor visión general (horizonte más lejano) que los perros más bajos.

Según el artículo publicado hace un año, los protagonistas fueron 27 perros de caza de diez razas equipados con un collar GPS y en varios casos también con una cámara de acción que capturaba una parte de la cabeza del perro, lo que proporcionaba información sobre su movimiento, comportamiento y el paisaje delante y alrededor del perro.

En total, se realizaron 622 excursiones que en 62 lugares durante las caminatas diurnas en cotos de caza boscosos en la República Checa desde septiembre de 2014 hasta diciembre de 2017.

Se observó que en 399 casos (59,4%), los perros se ubicaron siguiendo su ruta de salida (denominada estrategia de seguimiento), mientras que en 223 casos (33,2%), los perros se ubicaron utilizando una nueva ruta (lo que se denomina estrategia de exploración). Finalmente, en 50 casos (8,0%), los perros combinaron ambas estrategias durante un solo regreso.

“En este estudio, analizamos solo eventos de exploración y encontramos un fenómeno conspicuo. En la mayoría de los casos, los perros comienzan su regreso con una carrera corta (de unos 20 m de largo), llamada aquí ‘carrera con brújula’, que se realiza principalmente a lo largo del eje norte-sur independientemente de la dirección real de regreso a casa”, señala el artículo.

Perros. Imagen ilustrativa. (AP/Michael Probst/Archivo)

Descartada la posibilidad de la intervención de agentes naturales como el sol o el viento, los investigadores concluyen que “el campo magnético de la Tierra proporciona una señal estable y omnipresente”. Y advierten: “La alineación norte-sur de la brújula en perros es consistente con una gran cantidad de estudios que brindan apoyo para la alineación magnética espontánea a lo largo del eje magnético norte-sur en una variedad de vertebrados”

Antecedentes

De acuerdo al artículo firmado por una decena de especialistas, hace casi cien años se realizaron los primeros estudios diseñados para examinar las habilidades de navegación en perros. Estos revelaron el éxito de la búsqueda, incluso si se los desplazaba a sitios desconocidos.

Varias décadas después, otra investigación más profunda observó un éxito constante en la búsqueda de domicilio en un total de 26 perros desplazados sin exposición a señales visuales en varias direcciones geográficas.

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Más cerca en el tiempo, en 2013, Hynek Burda (ecólogo sensorial de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga que ha trabajado en la recepción magnética durante 30 años) y sus colegas demostraron que los perros tienden a orientarse de norte a sur al orinar o defecar. Debido a que este comportamiento está involucrado en marcar y reconocer el territorio, Burda razonó que la alineación ayuda a los perros a determinar la ubicación en relación con otros lugares. Pero la alineación estacionaria no es lo mismo que la navegación.

Un año después, ese mismo equipo arrancó con la investigación descripta para tratar de entender mejor los mecanismos de navegación de los canes.