Los nuevos métodos de pago están poniendo fin a la era de las compras en efectivo y con tarjetas de crédito. Así funcionan.


Más temprano que tarde, las tarjetas de crédito o débito que utilizamos como medio alternativo al dinero en efectivo para pagar nuestras compras, pasarán a ser una reliquia. Y quizá hasta lleguen a formar parte de la vitrina de algún museo de historia en algunas pocas décadas.

El mundo avanza hacia la tendencia paperless (libre de papel), un cambio que atenta contra las tarjetas plásticas, o por lo menos, contra el uso que hasta ahora les dábamos. Tampoco serán necesarias billeteras, portadocumentos o tarjeteros: todo pasará a formar parte de la memoria de nuestro celular.

En la Argentina, la mitad de la población no está bancarizada, pero el 92% tiene teléfono celular. Y hacia allí apunta el crecimiento.

En nuestro país, alrededor de un millón de personas ya comenzaron a reemplazar las tarjetas de crédito o débito por otros medios de pago electrónicos. En apenas seis meses, el código QR procesó 3,5 millones de pagos.

Este novedoso método es el que eligió la aplicación TodoPago de la sociedad Prisma. Desde esta app que se descarga en cualquier celular, es posible almacenar los datos de todas las tarjetas de crédito para que queden archivados bajo estrictas medidas de seguridad. Luego, sólo alcanza con escanear el código QR en el comercio en el que se realiza la compra y el pago quedará registrado. En nuestro país, ya están adheridos a este sistema locales de todos los rubros (indumentaria, hogar y deco, turismo, automotor, gastronómicos, estaciones de servicio, materiales y construcción, salud y belleza, entre otros).

Una metodología similar es la que maneja MercadoPago, el brazo financiero de MercadoLibre. Según cifras brindadas por Paula Arregui, vicepresidente senior de la empresa, su billetera virtual tiene 100 millones de descargas en toda Latinoamérica; mientras que en la Argentina, más de 20 mil comercios están adheridos a esta modalidad de pago. De estas compras, el 75% están concentradas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y el 25% restante, en el interior del país.

Una de las controversias que genera este tipo de pago es la desconfianza en cuanto a la seguridad informática de nuestros datos.

Para esa incertidumbre, los países asiáticos pioneros en esta tendencia, tienen una respuesta. En China, por ejemplo, según datos recientes del Centro de Información de la Red de Internet China, el 70% de las transacciones comerciales se hacen de manera virtual. Según sus estudios, estas operaciones son más seguras que otras y tienen un beneficio extra: eliminan casi por completo las comisiones bancarias. Los hechos avalan esta información. Según un informe elaborado por el Banco Popular de China, los chinos poseen 0.44 tarjetas de crédito por persona, reduciendo así su nivel de endeudamiento.

Allí, los pagos electrónicos se realizan a través de dos aplicaciones líderes: Wechat, de la empresa Tencent, y Alipay, de Alibaba, dos de las compañías líderes en el mercado asiático.

Documentos virtuales

La duda más grande, sin embargo, está en el futuro del resto de los documentos que solemos llevar en nuestra billetera. ¿También se digitalizarán? Y aunque aún no hay certezas oficiales, las especulaciones no se hacen esperar.

La tecnología blockchain sería la responsable de garantizar la seguridad inviolable para que los documentos personales (DNI y pasaporte), las credenciales de obras sociales, oficinas, gimnasios y clubes, seguros, vivienda y tarjeta de transporte público, sean reemplazados por acreditaciones digitales almacenadas en la memoria del teléfono.

En Perú, por ejemplo, el Reniec (organismo equivalente al Renaper en nuestro país) está a punto de lanzar el DNI digital, un documento que podrá ser utilizado desde el celular y de manera offline, con un mecanismo similar al que se usan en los boarding pass para los vuelos.

En la Argentina, el Renaper también tiene en mente lanzar el Smart DNI. No será un reemplazo del DNI tradicional, pero sí un agregado que tendría igual validez.

Obras sociales, gimnasios, oficinas e incluso edificios podrían también sumarse a esta estrategia.Incluso, los sistemas de transporte público podría adoptar esta versión digital para que los pasajes de ómnibus, trenes y subtes sean pagados a través del dispositivo móvil. Una nueva era comienza.




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