Un estudio asegura que comer legumbres frescas y pescados grasos puede retrasar la menopausia. Los sí y los no de esta teoría.


Un nuevo estudio apareció recientemente en Reino Unido, buscando nuevas expectativas en torno a la carrera contra la menopausia. En el mismo se sostiene que la alimentación puede ser un factor importante y que, por ejemplo, una dieta rica en legumbres frescas y pescados grasos retrasaría su llegada.

Los factores externos que afectan al funcionamiento de los óvulos son múltiples y “la dieta no puede cambiar, por ejemplo, el hecho de que se haya consumido tabaco, alcohol o drogas, ni tampoco el paso de los años”, añaden. “Precisamente, el paso del tiempo es el factor más importante, porque desestabiliza el ADN del óvulo y produce riesgos en el embrión futuro“.

Para este estudio, publicado en Journal of Epidemiology and Community Health, se emplearon los datos de 9.027 mujeres de entre 40 y 65 años, a las que los investigadores siguieron durante cuatro años. A lo largo del estudio se excluyó a las mujeres que quedaron embarazadas, a las que usaban terapias de reemplazo hormonal y a las que se les había inducido la menopausia. En total, 914 mujeres llegaron a la menopausia de forma natural y se determinó que, para retrasar un año la menopausia natural bastaría con comer legumbres frescas tres veces a la semana; unas seis raciones de pescado graso para hacerlo tres años.

Después de realizar ajustes estadísticos en base a su índice de masa corporal, factores socioeconómicos, tabaquismo, consumo de alcohol y otras variables, aislaron una información que puede resultar relevante para futuras investigaciones: las participantes que incrementaban en 71 gramos diarios su consumo de legumbres frescas como guisantes verdes, legumbres en vaina y hortalizas como las judías verdes, lograron retrasar la menopausia en torno a un año, y tres cuando se consumían 85 gramos más de pescados grasos. Recordemos que entre los más frecuentes se encuentra la sardina, atún, salmón, trucha, bonito, caballa, anchoa o boquerón.

Pescados grasos, como el salmón

Esto quiere decir que los beneficios que observa el estudio se obtendrían con 490 gramos semanales; lo que en porciones habituales equivale a comer tres veces a la semana este tipo de productos.

Los autores argumentan que estos alimentos en concreto poseen un potencial antioxidante que podría frenar el envejecimiento folicular. Sin embargo, la relación no está clara.

Una investigación publicada en la American Journal of Epidemiology concluía que el vegetarianismo estaba relacionado con una menopausia natural más temprana.

Se trata de la primera en el país en buscar una relación entre la dieta y la edad en la que las mujeres tienen la menopausia.

La importancia de esta investigación, remarcaba en The New York Times la autora principal de la investigación, Yashvee Dunneram, doctoranda en la Universidad de Leeds (Reino Unido), es que se trata de la primera en el país en buscar una relación entre la dieta y la edad en la que las mujeres tienen la menopausia. Pero advertía que “se trata de un estudio observacional. Hacen falta más estudios“, añade.

Retrasar la menopausia no tiene por qué ser algo bueno y el tratamiento sustitutivo puede encerrar riesgos. Los hallazgos de este primer acercamiento al tema afectarían no solo a la fertilidad: “Estudios anteriores sugieren que una menopausia temprana está relacionada con una menor densidad ósea y un riesgo mayor de enfermedades cardiovasculares“, según detalla el resumen de la Universidad de Leeds; “mientras que una menopausia tardía se asocia a mayor riesgo de cáncer de mama, ovario y endiometrio“.





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