Que te guste el animé japonés hasta los 18 años es algo que suele ser considerado dentro de lo aceptable. Pero, a partir de ahí, las sospechas comienzan a rondar sobre aquellos que seguimos enganchados a la gran factoría nipona de fantasías.

Disculpen el nerdismo, pero mi desconcierto va en sentido contrario: ¿cómo se puede haber crecido en el amor por Mazinger Z, Heidi, Meteoro o Robotech y perder la pulsión de seguir indagando en el universo que les dio vida? Debería ser lo normal y sin embargo lo único que uno recibe son miradas condescendientes, maliciosas mofas, ¡síndrome de Peter Paaan!

El prejuicio es que el animé cuenta historias para chicos y adolescentes, una idea que –reconozco– se cimenta en que sus protagonistas suelen ser casi siempre jovenzuelos, algo habitual también en la literatura y el cine de la Tierra del Sol Naciente, vaya uno a saber por qué. Pero la realidad es que en ese mundo hay relatos maravillosos para paladares adultos.

Netflix se ha convertido últimamente en un gran lugar para confirmarlo. En su catálogo está, por ejemplo, "Akira" –para muchos, la mejor película animé de la historia– una perla de ciencia-ficción situada en un Tokio post-nuclear, estrenada en 1988. Y también, "Your name", la historia de un chico y una chica que un día se despiertan con sus cuerpos intercambiados y comienzan una extraña búsqueda para encontrarse. Ahí se las dejo, hagan la prueba y después me cuentan.