Fue encontrada en Canadá, a 11 mil kilómetros de donde fue arrojada.


Nikki Saadat, una joven estudiante de la Universidad de Columbia Británica, encontró el año pasado sobre las costas del archipiélago de Haida Gwaii una botella de plástico con un mensaje adentro. Luego de descifrar el idioma, envió la traducción de la carta a los periodistas de la revista Vancouver Courier, que publicaron un fragmento del mensaje.

El autor del mensaje, que fue escrito en 2003, se llama Yoris Naikambo y es de Indonesia. Sin embargo, los periodistas no lograron localizarlo. En la carta, dirigida a su madre, se puede leer el mensaje: “Mamá… Perdóname por no haber escuchado tus consejos a pesar de que eran los mejores para mí. Mamá… Perdóname por estar avergonzado de tu trabajo a pesar de que hacías todo eso solo por mí, para que cada día hubiera comida sobre la mesa. Y nunca te has quejado de nada por aquello, pero me tienes a mí, un hijo arrogante que no sabe cómo estar agradecido”, decía la carta.

Saadat, la joven que hizo el hallazgo, se mostró conmovida por su contenido: “Me hace pensar en el amor de una madre y en lo universal que es. Todos tenemos ese momento cuando somos jóvenes y todos tenemos ese ego que no nos damos cuenta de cuán egoístas podemos ser. Después crecés y mirás hacia atrás y pensás: ‘Guau, mis padres fueron tan desinteresados e hicieron todo por mí”, reflexionó.

Si bien no se sabe el punto exacto desde el que partió la botella, se calcula que recorrió unos 11 mil kilómetros antes de llegar a la costa canadiense y que lo hizo durante 16 años.





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