Este pueblo interpretaba el futuro echando mano a un sistema de adivinación al que llamaban Ifá.


Uno de los mitos de la creación yoruba habla de Oduduwá, enviado a la Tierra por Olodumare con la misión de crear a los seres humanos. Oduduwá significa “Aquél que creó el conocimiento de su pueblo” y nombra entre sus virtudes: “Él es negro y hermoso y de excelentes modales”, pues esas son las cualidades más apreciadas del “ser yoruba”: junto con su filosofía de vida, su disposición de carácter, va implícita la condición de ser negro.

Es por eso que en sus escritos y en su literatura oral, se los distingue como los “iorubá, omo Oduduwá” o sea, “yoruba, hijos de Oduduwá”.

Estas creencias están conectadas con un sistema de adivinación geomántica, el Ifá: las últimas estrofas cantadas por quienes consultan este modo de adivinación o babalawo, se indican como el “odu”.

Según la leyenda, Ile-Ife fue fundada por Oduduwá, el enviado de los dioses, que debía poblar de habitantes a la Tierra, ya que un intento anterior, el del pastor Obataláno, no pudo lograrlo.

Siendo que entonces casi toda la Tierra estaba cubierta de agua, al enviado se le dio un gallo y una bolsa con arena. En su descenso, el gallo se le escapó volando y cuando quiso atraparlo, soltó la bolsa de arena que consiguió formar una pequeña montaña que sobresalía sobre las aguas. Allí se posó el gallo y comenzó a esparcir la arena con sus patas, consiguiendo que ésta se extendiera formando el suelo de la Tierra.

A esa pequeña colina se la llamó Ile-Ife, el pueblo de los yoruba. Y aunque falló por segunda vez en su intento de poblar el mundo, Obatalá descendió junto con otros dioses y, al fin, el hombre fue creado.

Desde entonces hasta hoy, se señala como obra maestra de la cultura universal la arboleda sagrada de Oun -Oogbo, uno de los poquísimos sitios sagrados “que han perdurado para las ceremonias tradicionales religiosas en Nigeria para un grupo de visitantes de todas partes del mundo.

” Sobre este territorio donde desde hace ciento –o quizás miles de años– se siguen oficiando los ritos sagrados de los yorubas, se pueden rastrear a través de muchos artículos académicos las llamadas “representaciones de Egungun (o de los espíritus ancestrales que visitan a los vivos), o los Epa, “representaciones simbólicas que promueven el valor y la fertilidad”; y la , procesión de bailarines enmascarados cuyo significado no está del todo esclarecido.

Uno de estos escritos decía: El pueblo yoruba evalúa los gestos mucho más que otras tribus africanas. Cuando se saluda a un mayor, si es hombre se le debe hacer reverencias, y si es mujer se le debe cortejar. A veces, cuando se saluda a un miembro de la casa real, la mujer se debe arrodillar y levantarse rápidamente; (pero) el hombre debe echarse al suelo y luego ponerse de pie.”

Es llamativa la perdurabilidad de estas ceremonias, ya que la mitología yoruba ha conseguido mantenerse en África (especialmente en Nigeria, de donde procede este pueblo), y ha dado nacimiento a muchas creencias religiosas en América, como la Umbanda y el Candomblé en el Río de la Plata y Brasil, o la “santería” en Cuba, Santo Domingo, Venezuela, Haití y Puerto Rico, llevada por los yorubas esclavizados, donde se integraron al cristianismo y a las religiones indígenas preexistentes.

En resumen, estudiá a los yorubas y comprenderás a esa otra América.

Sugerencias de la semana:

1) Mayores: compren para los nietos Raíces, de Alex Haley –se consigue en internet–. 

2) Sangran Los Reyes, de H. Lanvers, también es muy bueno.

3) De Wade Davis: La serpiente y el Arco Iris: estudio sobre magia y vudú en Haití. 





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