Paseamos por clubes y templos del jazz con tres grandes del género: Pipi Piazzolla, Barbie Martínez y Mariano Loiácono.


Cuentan que una madrugada de 1956, el infernal Dizzy Gillespie llegó a tocar cuatro horas seguidas en un teatro del Bajo porteño, de tanta onda que había con el público. Lo habían arrojado al show apenas llegado su avión y estaba agotado, pero la fuerza de ese primer encontronazo con los oyentes parece que fue de otro planeta. Chico Novarro, que era un pibe, escuchaba desde la calle. Tantas décadas después, la Ciudad de Buenos Aires sigue cultivando esta mística bohemia de disfrutar del jazz en todas partes: en el andén mientras esperás el subte y algún trompetista descarga su versión de “Summertime”, en grandes teatros sinfónicos como el Coliseo y el Colón, y en espacios como el Cultural San Martín (Sarmiento 1551), donde se organiza desde hace 35 años el célebre ciclo Jazzología, con shows gratuitos todos los martes; sin olvidarnos del Festival Internacional BA Jazz, una verdadera fiesta que se hace cada año, en noviembre.

Pero para muchos, el mejor jazz es el que sigue escuchándose en algunos clubes y bares de Palermo y el Microcentro, donde confluyen en la penumbra de las mesitas compartidas, la nostalgia y la vanguardia, los amantes del género, los curiosos que paran la oreja y quienes andan de paseo por la ciudad…

En esta nota, tres grandes de la escena local, el baterista Pipi Piazzolla, la cantante Barbie Martínez y el trompetista Mariano Loiácono, nos llevan de paseo por tres de sus locales favoritos. “La relación entre el músico y el club que lo recibe lo es todo”, asegura Loiácono. “Tiene que haber cariño para que se genere ese ‘algo mágico’ del jazz, al que también aporta el público con su energía maravillosa”.

Bebop Club

La mejor música, todos los días​

Bebop es hermoso, al nivel de los de New York, como el Jazz Standard o el Birdland. Muy cálido para hacer música”, dice Pipi Piazzolla. El espacio funciona en pleno Casco Histórico (Moreno 364), cerca de San Telmo. El 17, 18 y 19 de septiembre habrá shows exclusivos del guitarrista estadounidense Scott Henderson y su trío, que presentan nuevo disco: “Vibe Station”. “El trato es de amigos, algo difícil de encontrar en otros clubes del mundo, aunque sean muy prestigiosos”, coincide Loiácono. 

Virasoro bar

El templo de la experimentación​

​“La programación es siempre muy buena, la comida es rica y la atención ideal”, asegura Barbie Martínez. Como Virasoro es un bar pequeño y tiene sus habitués, conviene reservar o llegar temprano para conseguir mesa; sino también podés copar la barra y disfrutar de los shows bebida en mano. A Pipi Piazzolla también le encanta este ya clásico del jazz: “Virasoro es un club que adoro porque nos permitió a muchos desarrollar músicas nuevas y contemporáneas. Se destaca por su gran apertura estilística y musical”, agrega. El bar, ubicado en Guatemala 4328, funciona en una hermosa casa estilo art decó diseñada en los años 20 por Alejandro Virasoro

Thelonious

El hogar del jazz​

Creado hace diecinueve años por los músicos Lucas y Ezequiel Cutaia, Thelonious (Nicaragua 5549, Palermo) podría considerarse el templo más emblemático del jazz porteño. Por sexto año consecutivo, fue distinguido por la revista estadounidense Downbeat como uno de los mejores clubes del mundo. Para Barbie, Thelonious es sinónimo de amigos: “En 2012 grabé acá mi segundo ‘en vivo’ (Barbie Martínez Live at Thelonious Club) porque es de esos lugares que generan grandes recuerdos. Este lugar me permitió aprender, crecer”. A Pipi Piazzolla también le encanta: “Thelonious es como mi casa y es mi club de jazz favorito en el mundo, ahí vieron los primeros shows de sus vidas mis hijos”. 

¡Cállese, Mr. Armstrong!

Claudio Parisi acaba de publicar Grandes del Jazz internacional en Argentina (Gourmet Musical), un librazo pleno de anécdotas: Ella Fitzgerald cantando en el cine, Gillespie vestido de gaucho y Armstrong detenido por ruidos molestos…





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