A pesar de las restricciones sanitarias por la pandemia de coronavirus, familiares y amigos de Carlos Orellano salieron a la calle este martes para pedir justicia a nueve meses de su desaparición y muerte en el boliche Ming River House. Allí denunciaron que las muestras del cuerpo del joven llegaron “contaminadas” a Buenos Aires para hacer los exámenes.

Se nos ríen en la cara después de ocho meses esperando los resultados de la autopsia”, se quejó el papá de “Bocacha” durante una manifestación en la costanera central. En el marco de la protesta con corte de tránsito sobre Avenida de la Costa a la altura de Bulevar Oroño, renovó sus críticas hacia las autoridades del Instituto Médico Legal (IML), donde se hizo el primer estudio forense.

Edgardo Orellano recordó que el organismo se opuso a la intervención de Virginia Creimer como perito de parte para inspeccionar el cadáver de su hijo. Al respecto deslizó que no tienen profesionales altamente capacitados “y si lo son, son malintencionados”.

“Los asesinos siguen libres. Ahora hay que volver a sacar el cuerpo de mi hijo y seguir profanándolo. No lo dejan descansar ni después de muerto, no se conforman con matarlo”, exclamó el padre del joven de 24 años en relación al pedido del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de la Nación.