Aunque todos los datos indican que lamentablemente el país ingresó en la segunda ola de contagios de coronavirus, mucha gente parece no entenderlo, e insólitamente aguarda para la realización de testeos amontonada y sin barbijo.

Es es la escena que se está viviendo en el ingreso del Hospital Carrasco, donde suele conformarse una larga cola a la espera del test o de los resultados. Parece que los allí presentes no son conscientes que estando uno arriba del otro y sin respetar ninguna medida sanitaria incrementan notablemente las chances de contraer aquello que precisamente buscan evitar.

Si no tenían covid, con esta práctica corren serio riesgo de contraerlo, y si lo tenía, pueden contagiar a los que esperan cerca. Además el porcentaje de positivos de los tests cada vez es más elevado, y en algunas jornadas está alcanzando el 50%, lo que potencia la peligrosidad.

Claramente se advierte además un fallo de las autoridades, que no ordenan a la gente y permite que sucedan este tipo de hechos a diario, y que ya fueron denunciados por vecinos en varias oportunidades.