El papá del nene asesinado en Empalme Graneros denuncia que “todo el barrio se encuentra amenazado”

Julio Jerez aseguró que ninguna autoridad nacional, provincial ni municipal se acercó al barrio y advirtió que los vecinos temen una represalia por la pueblada del lunes.

Máximo Jeréz tenía 11 años y fue asesinado en Rosario
Máximo Jeréz tenía 11 años y fue asesinado en Rosario

Julio Jerez es el papá de Máximo, el niño de 11 años asesinado el domingo a la madrugada en el marco de una disputa entre narcos en Empalme Graneros. El hombre, advirtió este martes que “todo el barrio se encuentra amenazado” y los vecinos “ya no duermen de noche”.

Luego de que se conociera la existencia de un video en el que un delincuente amenaza a los habitantes del convulsionado barrio Los Pumitas, el papá de Máximo habló con Cadena 3 y expresó su malestar: “Toda la gente está en el barrio, pero hay un solo patrullero y con esto no hacemos nada”.

El hombre sostuvo además que el sospechoso sindicado como narco a quien iban los disparos es responsable de la situación, ya que “cuando pasó eso él se reía por esta situación, se burló y amenazó a mi hermano. Él y la señora comandaban el bunker y la policía lo sabía”.

La edificación que funcionaba como aguantadero para la venta de estupefacientes fue demolida por los mismos vecinos, que hartos de la desidia política y policial, decidieron tomar las riendas de la situación y derrumbar el búnker, además de saquear la casa del narco, mientras la policía se lo llevaba para evitar su linchamiento.

Vecinos saquearon y destruyeron el bunker
Vecinos saquearon y destruyeron el bunker Foto: gentileza

¿Qué reclama la familia de Máximo?

El patrullero que se veía en el noticiero anoche, apenas se fueron los periodistas, se fue”; denunció el papá de Máximo. “El Presidente habla pero no cumple, se olvida de lo que dice. Acá estamos en las manos de Dios, tenemos miedo de que venga una represalia para todos los vecinos, que ya no duermen de noche”, lamentó.

El hombre, que llegó al barrio a vivir en los ‘90, aseguró que la policía conoce la localización de los búnkers, aunque no acciona. Con este hecho, Jerez sostiene que “se rompió un código en el barrio porque con la comunidad no se metían, aunque siempre amenazaban a los vecinos”.

Acá en el barrio no vino nadie (de autoridades nacionales, provinciales o municipales). Todos los vecinos recibimos amenazas de muerte, necesitamos custodia, por lo menos para que camine la gente por la calle”, cerró.

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