El último día de febrero promete algunas nubes y más calor en Rosario. Después de un amanecer con temperatura elevada, este domingo se espera nuevamente una tarde típica de verano con baja probabilidad de chaparrones como excepción de cara a una semana sin lluvias en el horizonte.

A primera hora, la marca del termómetro en la ciudad ya había superado la mínima probable de la jornada. Con 23 grados y 78% de humedad, el panorama era mucho más agradable que el previsto para las horas siguientes. Así la máxima prevista es de 31° y no se descarta que caigan algunas gotas de agua antes de la noche.

Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), habrá que aguardar hasta el lunes para ver el cielo completamente despejado. A partir de entonces se anticipa un descenso de temperatura gradual durante los días siguientes. El jueves se presenta como la última jornada de tregua con una marca de 28 grados hacia la tarde.

Así como descarta lluvias en Rosario hasta el sábado, el pronóstico del organismo oficial indica que el verano en la ciudad está lejos de despedirse. Para el viernes ya se anuncia una máxima probable de 33°, así que el fin de semana que viene habrá que buscar sitio para refrescarse nuevamente a la hora de descansar.