Es común pensar que a medida que uno crece, va dejando de lado ciertas cosas, y que lo que no se hizo de joven, muy difícilmente pueda concretarse de grande. Sin embargo una bisabuela de 68 años desafió ese pensamiento y cumplió el sueño de terminar la secundaria. No sólo eso, sino que lo hizo debiendo adaptarse a las clases virtuales por la pandemia y fue elegida escolta de la bandera Argentina.

La protagonista de esta historia es Mirta, una señora oriunda de Villa Gobernador Gálvez, que desde muy joven se dedicó a su familia y debió abandonar los estudios, pero nunca el deseo de culminar su formación. “Eran otros tiempos y a ella se le complicaba combinar la escuela con la maternidad”, dijo Paola, su hija, a Vía Rosario.

Mirta terminó como escolta de la bandera Argentina Foto: Vía Rosario

“Eligió formar su familia y se dedicó tiempo completo a cuidarnos, pero los años fueron pasando y esa espinita en el zapato siempre estaba ahí”, agregó. Fue entonces cuando la EEMPA 1332 abrió cerca de su casa y volvió a encender el interés de Mirta. Al principio dudó, no se animaba, temía no estar preparada, hasta que finalmente venció los miedos y se anotó.

Mirta junto a su bisnieta Foto: Vía Rosario

Lo que nunca se imaginó fue que su secundaria para adultos estaría atravesada por la pandemia. “Muchas veces tuvo que luchar incansablemente con la tecnología hasta que entendió cómo seguir las clases y completar los deberes”, comentó Paola, y agregó que a esto se sumó el hecho de extrañar a sus compañeros, profesores y todos los que formaban parte de la escuela.

Tanto esfuerzo valió la pena, porque además de obtener el título de Bachiller en Economía y Administración, Mirta también pudo familiarizarse con herramientas digitales que le servirán para su vida cotidiana. Y no sólo eso, sino que fue distinguida como escolta de la bandera nacional. “Significó un gran honor y orgullo para toda la familia que fue testigo de su esfuerzo y dedicación constante”, resaltó la hija de la flamante graduada y agradeció a “todos los que compartieron estos tres años con mi mamá en la EEMPA 1332″.

Con el título bajo el brazo, ahora Mirta va por más y ya analiza la posibilidad de hacer un terciario de Periodismo. “Siempre fue una mujer muy capaz, a la que le gusta estudiar, y ahora que retomó, quiere seguir aprendiendo”, cerró Paola. Esta bisabuela demostró que los sueños están para cumplirlos, y nunca es tarde para eso.