El flamante director, Eduardo Romagnoli, quiere seguir con la remodelación, pero se renegociarán contratos con constructoras. Se perfilan más vuelos de cabotaje y menos internacionales.


Entró en funciones la nueva administración del Aeropuerto Internacional de Rosario (AIR), con la dirección de Eduardo Romagnoli. De las primeras reuniones se desprende la intención de continuar con las obras de ampliación de la terminal, aunque a paso más lento, y sostener las conexiones aéreas que sean rentables.

Días atrás Vía Rosario tuvo la primicia de la eliminación de un programa de incentivos a las aerolíneas que ofrecieran nuevas conexiones o mejor frecuencia desde los aeropuertos de Rosario y Sauce Viejo. En la práctica, se trató de una quita de subsidios provinciales a las low cost como Flybondi, JetSmart, entre otras.

Esto supuso un duro golpe para las aspiraciones locales de seguir incorporando vuelos desde y hacia la ciudad. Romagnoli contextualizó la medida señalando que se tomó en el marco de una crisis financiera, y aseverando que la prioridad pasa por sostener aquellos que resulten “rentables”.

Sobre ese aspecto puso el foco, dejando en segundo plano la cuestión de las obras de ampliación y mejora del Aeropuerto, cuyo financiamiento en el último tiempo había estado casi por completo a cargo de la administración de Miguel Lifschitz.

“Tenemos ganas de crecer en estructura, queremos que este aeropuerto sea una puerta de entrada a toda la provincia. La próxima decisión que tomaremos será ver qué se proyectó en su momento, en qué tiempos se puede concretar y si el contexto económico nos exige revisar algo, se hará”, manifestó y consignó Letra P.

La idea es continuar con las obras ya en marcha, como las que tienen que ver con las pistas, área comercial y acceso, aunque a un ritmo más lento, mientras se renegocian los contratos con las constructoras.

Cabe destacar que estas obras también se financian con el aporte municipal y el resultante de la tasa de operación que pagan las aerolíneas. Es por eso que a menores vuelos y frecuencias, menores recursos para hacer frente a esta inversión.

Luego de confirmarse el impuestazo del 30% a los pasajes al exterior, Latam decidió reducir de siete a cinco las conexiones semanales Rosario – Lima, teniendo en cuenta la expectativa de menor cantidad de pasajeros internacionales. De hecho esta presunción se está cumpliendo, de acuerdo a algunos referentes del área.

En cambio comenzaron a crecer los viajes de cabotaje, exceptuados de este impuesto, y que hoy ya son más que los internacionales (11 contra 9). Posiblemente esta sea la tendencia de la temporada y habrá que ver cómo afecta al proyecto original de remodelación del AIR, que contemplaba un gran edificio para viajes al exterior.




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