La Justicia rosarina confirmó este lunes la prisión preventiva para un acusado por el secuestro y homicidio de Lucio Maldonado. Los investigadores también ubicaron al imputado y a otros dos jóvenes en el ataque mafioso contra la distribuidora del tío de Mauricio Laferrara, señalado como el principal sicario al servicio de la banda de Esteban Lindor Alvarado.

Según la hipótesis de la Fiscalía, "Mauri" tuvo un rol protagónico en ambos episodios. El nuevo cómplice identificado en relación a estos hechos es Matías Horacio Ávila, a quien las autoridades definen como integrante del grupo que se llevó al prestamista de su casa la madrugada del domingo 11 de noviembre de 2018 para luego matarlo y tirar su cuerpo a la vera de la autopista a Buenos Aires.

De acuerdo a las pruebas presentadas ante la jueza María Melania Carrara, el muchacho condujo la Renault Kangoo en la que trasladaron a la víctima a punta de pistola hasta una quinta de Piñero perteneciente a los hijos de Alvarado. A partir de esta reconstrucción el Ministerio Público de la Acusación (MPA) le atribuyó como partícipe primaerio el delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas.

Ávila fue citado en el Centro de Justicia Penal este lunes y el fiscal Luis Schiappa Pietra lo imputó por otro crimen resonante que tuvo lugar diez meses después en la zona sudoeste, el cual también se inscribe en la saga de asesinatos por los que está preso Laferrara.

Sobre este último episodio registrado la mañana del 9 de septiembre en Constitución al 5100, el funcionario del MPA planteó que el sicario ligado a la banda de Alvarado contó nuevamente con el apoyo del joven y agregó como secuaces a Franco Aranda (20) y Gastón Tévez (22). De acuerdo a la hipótesis oficial, los cuatro arremetieron a los tiros contra la distribuidora de bebidas que posee Oscar César García. El "Manco" es el cuñado del padre de "Mauri" y ese día quedó hemipléjico por un disparo en la espalda luego de ser internado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca).

Cristian Béliz fue la única víctima fatal de la balacera que se desató cuando el grupo llegó a bordo de una Fiat Toro blanca. El joven de 25 años estaba en el portón y no logró escapar ante la irrupción de los asesinos. Los acusados también hirieron a Ariel A. y Nicolás V., aunque este última caso no es considerado como tentativa de homicidio sino lesiones leves. La magistrada a cargo de analizar el pedido de Fiscalía aprobó la calificación legal de los hechos entre los que se cuenta la portación ilegítima de arma de fuego de guerra y encubrimiento.