Una médica forense contó cómo fue el angustiante final de la tarea para rescatar los cuerpos entre los escombros.


Ni los forenses pudieron hacer a un lado el dolor que provocó la explosión en Salta 2141 hace casi seis años. Así lo expuso una de las profesionales del Instituto Médico Legal (IML), quien este miércoles declaró en el juicio por la tragedia y repasó detalles sobre la causa de la muerte de varias víctimas.

“Si bien estamos acostumbrados a trabajar con cuerpos de fallecidos, cuando trajeron estos, causó mucha angustia“, recordó Silvia Cavalini a la hora de aportar su testimonio sobre el episodio que dejó un saldo de 22 muertes y más de 60 heridos. De esta manera hizo referencia al día en que trasladaron los cadáveres de Luisina Contribunale y Santiago Laguía, las últimas dos personas que estaban desaparecidas a casi una semana del derrumbe.

En el relato reconstruido por La Capital, la médica apuntó: “En ese momento teníamos la idea de que no estaban ahí“. La autopsia que realizaron aquel 12 de agosto permitió determinar que la mujer de 34 años había sufrido un traumatismo craneoencefálico grave, mientras que el joven oriundo de Pergamino presentaba golpes en el tórax.

La explosión provocó el derrumbe de una de las tres torres ubicadas atrás del supermercado La Gallega. (Juan José García)

El viernes 9 de agosto de ese año, el personal de la morgue también analizó el cuerpo de Federico Balseiro, un joven de 30 años que tuvo un paro cardiorrespiratorio a raíz de un traumatismo cervical en pleno derrumbe. El día anterior, el examen forense de Ana Rizzo (65) reveló que la víctima sufrió politraumatismos graves y daño encefálico.

El derrotero de las familias que desde entonces piden justicia sumó el martes otro testimonio importante a través de Adrián Gianángelo, único querellante en la causa por el fallecimiento de su hermana Débora. El muchacho que por entonces vivía en el edificio apuntó que la joven “murió asfixiada” y que la encontraron al final del tercer día de búsqueda. “La encontraron la noche del 8 de agosto, el día de mi cumpleaños. En la mano tenía dos rosarios comprimidos“, rememoró el abogado oriundo de Arteaga.






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