En el último adíós al padre Vaudagna, el cura asesinado ayer en Vicuña Mackenna, feligreses, compañeros de estudio y amigos rindieron un sentido homenaje, en el que destacaron su figura de "buena persona, austero y de carácter fuerte", dijeron en la misa realizada hoy.

Con dolor, coincidieron en que era "muy querido en el pueblo; un gringo bueno, muy buen jugador de fútbol y un pastor comprometido con el Pueblo de Dios", resaltaron los sacerdotes de la Diócesis de Río Cuarto y los feligreses, en dichos que recoge diario Puntal este jueves.

"Coqui era una persona muy buena, muy austera y muy dedicada al sacerdocio. Además tenía un fuerte carácter", dijeron y recordaron que su madre, Rosa, de 94 años de edad, vive en Sampacho, donde el cura pasó su infancia y adolescencia, antes de ir a Córdoba para realizar el seminario.

Entre los estudios y la vida religiosa, había siempre espacio para el deporte y a principios de este año participó de un partido con otros hermanos religiosos que enfatizaron que era bueno para el fútbol: "tenía buena pegada".

"Coqui era también muy austero en su forma de vivir y tenía una camioneta Toyota modelo 2008 que se la había dejado el párroco anterior", contaron sus allegados sobre el vehículo en que se trasladaba la noche de su asesinato.

Desde Sampacho, el padre Edgard Cattana recordó que eran muy amigos de chicos: "era un gringo bueno y de fácil carcajada. Lo que pasó nos produjo un gran shock. Para mí, era como un hermano".

Vaudagna hizo su labor pastoral en Canals, Villa Huidobro, La Carlota, los Sagrados Corazones de Río Cuarto y la Iglesia San José de Mackenna, donde llevaba 12 años al momento de su muerte.