El incidente ocurrió en un comercio de Santa María de Oro y Alvear. La agresora afirma que atacó a la muchacha porque le hablaba sin abrir la boca.


Los policías de turno en la Comisaría 3º de Resistencia recibieron el aviso de que casi enfrente de esa sede, en una verdulería de Santa María de Oro y Avenida Alvear, se había producido un incidente entre dos mujeres. El motivo de la pelea sorprendió a todos. 

Alertados por el enfrentamiento, lo primero que pensaron las autoridades era que se trataba de una discusión del momento o un problema de viejos resentimientos, pero en lugar de eso se encontraron con una historia sobrenatural.

Es que si bien el hecho concreto de la agresión física era real, la explicación brindada por una de las protagonistas los sorprendió por completo. El episodio se desencadenó en minutos en el local céntrico que es muy concurrido.

Las protagonistas fueron una mujer de 45 años, M.E.T., quien había comenzado a discutir de manera enérgica y sorpresiva con M.F.G., una joven de 26 años que había ido a comprar frutas y verduras.

Nadie entendía que había generado el intenso cruce de palabras, pero varios de esos testigos no tuvieron más remedio que soltar sandías y cebollas e intervenir cuando vieron que la mujer de más edad le había dado una cachetada a la más joven.

La agresión se produjo en una verdulería (web)

El hecho de violencia, motivó la intervención policial y la agresora dijo que quería efectuar una exposición porque la muchacha era “una alienígena que le hablaba sin abrir la boca”, según consigna el parte policial labrado por los agentes intergalácticos de la Comisaría 3º.

“No es la única entre nosotros, hay más de éstos”, advirtió la mujer. De paso, negó haberla golpeado, asegurando que sólo había discutido. Lo curioso es que la victimaria no dio mayores explicaciones del lenguaje utilizado para comunicarse con “el otro ser”.

La policía labró el acta pertinente y derivó a la joven a Sanidad Policial, para que se constatara si había sufrido alguna lesión por el incidente. Se desconoce si ella formuló luego alguna denuncia por la agresión sufrida o desistió de ese trámite.

Pareciera que la situación no quedó más que en la euforia del momento sin la necesidad de que tengan que intervenir autoridades diplomáticas.




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