El Gobierno sigue rechazando el pago de una suma fija de fin de año para los trabajadores

Gabriela Cerruti se refirió a la "suma fija".
Gabriela Cerruti se refirió a la "suma fija".

La postura es compartida con la CGT y la UIA. Sostienen que “los salarios deben discutirse en las paritarias”. No obstante, se analiza algún tipo de bono enfocado a los salarios más atrasados.

“No hay suma fija para ningún sector”, aseguró este jueves la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, cerrándole la puerta a la posibilidad de que, por decreto, el Gobierno nacional la impulse para que alcance a todos los salarios privados. De todos modos, dejó entrever la posibilidad de que se impulse alguna iniciativa “de acompañamiento de los salarios y los programas sociales”, sin precisar en qué consistiría.

La idea de impulsar una suma fija “universal” para los trabajadores en relación de dependencia fue respaldada a principios de mes por Cristina Kirchner, al hablar en un congreso de la Unión Obrera Metalúrgica. La Vicepresidenta opinó que el pago de la suma fija “no puede ir en contra de la negociación paritaria”, posición que sostiene mayoritariamente la CGT con el aval del presidente Alberto Fernández.

Pablo Moyano, a favor de la "suma fija".
Pablo Moyano, a favor de la "suma fija".

La llamada “suma fija”, en cambio, tiene el respaldo de La Cámpora y sindicalistas alineados o aliados del kirchnerismo como Sergio Palazzo (bancarios) y Hugo Yasky la CTA.

Pablo Moyano también dio su apoyo a la suma fija, en contra de lo que sostienen los otros dos secretarios generales de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña, con el respaldo del grueso de los sindicatos cegetistas. “No hay ninguna charla por un bono de fin de año; la mayoría de los gremios se oponen al bono y pretenden que todo lo que sea recomposición se negocie a través de paritarias”, sostienen en el entorno de la CGT. El sindicalista llama “bono de fin de año” a lo que Cerruti denomina “suma fija”.

El argumento en defensa de las paritarias

La CGT quiere que las paritarias sean el único sitio donde se discuta la recomposición salarial. Es en esa mesa de negociaciones donde los sindicatos van reclamar por un bono de fin de año, cuyo monto difiere según la actividad. Camioneros, por ejemplo, consiguió recientemente un bono navideño de cien mil pesos.

Lo que no quiere la central sindical es que desde el Gobierno se decrete una suma fija generalizada. Creen que desequilibra los acuerdos de paritarias o los bonos de fin de año que pelean cada sindicato.

La Unión Industrial Argentina tiene una posición similar a la CGT y rechaza que desde el Estado se imponga el pago de una suma fija a los trabajadores. “Ese tipo de bonos deben salir de las negociaciones paritarias”, confirmaron desde el entorno de Daniel Funes de Rioja. Tanto en la CGT como en la UIA dicen no estar, en estos momentos, en conversaciones con el Gobierno nacional por el tema “suma fija”. Por ahora, al menos.

“Siempre, a fin de año, hay temas en estudio respecto a diferentes posibilidades de acompañamiento de los salarios y los programas sociales, para que, una vez que finaliza el año, no hayan quedado retrasados con respecto a la inflación”, dijo Cerruti.

Según Cerruti, Kelly Olmos trabaja en la posibilidad de un bono de fin de año.
Según Cerruti, Kelly Olmos trabaja en la posibilidad de un bono de fin de año.

Para la portavoz presidencial, las paritarias “están logrando sostener el valor del salario ante la inflación”. No dio señales sobre qué alternativas discute el Gobierno nacional para apuntalar los salarios más retrasados. “Hay diferentes estrategias que se analizan”, dijo Cerruti, para agregar que el ministro Sergio Massa y la ministra Raquel “Kelly” Olmos están en el tema.

Precisamente, la ministra de Trabajo aludió también este jueves a la posibilidad de impulsar un bono de fin de año. “Es algo que está en la mesa de negociación y no veo por qué no, ya es uno de los instrumentos que tenemos como alternativa”, dijo. Se especula que ese bono de fin de año se focalizará en los salarios más atrasados y no tendrá un alcance universal, como pidió el kirchnerismo y los sindicatos moyanistas.