En el mundo del atletismo, los competidores suelen coincidir en un pensamiento que sostiene que todo depende del viaje, no del resultado. Elias Uner parece haber asumido esta idea desde sus comienzos, lo que lo lleva hoy a disfrutar de los aprendizajes y experiencias de un camino de 38 años como atleta profesional. El paranaense, que también es óptico, contactólogo y optometrista, se considera el mejor amigo de sus amigos y un motivador nato, “hoy mi profesión es ser un entusiasmador y que logren, como me ha pasado, metas ya sea deportivas o personales que ni yo misma creía que podrían lograr”, dice en una charla exclusiva con Vía Paraná.

El camino de Elias en el atletismo comenzó siendo un niño, a los 12 años. “Empezamos a entrenar en una pista de tierra en el Club Estudiantes, en una época donde fui pionero del triatlón. Participé del primero que se corrió en Argentina en el ’86″, rememora el atleta y no duda en afirmar que lo más rico que se llevó “son los amigos que coseché y el haber logrado que, siendo un deporte individual, lo pudimos adaptar para que sea algo en equipo, entonces a un amigo hoy lo considero un éxito”.

Las etapas del atleta

Elias cuenta que hay diferentes etapas en la vida de un atleta profesional, “yo me considero un deportista que pasé por distintas etapas en la vida, etapas de ser un atleta que sentía el placer por desplazarme, por correr, por respirar y mirar el paisaje; otras etapas donde fui un competidor, y ahora estoy en una etapa de total disfrute, de volver a tener esas vivencias de niño pero con la sapiencia del camino recorrido”.

La etapa de alto rendimiento del atleta paranaense “fue una etapa de mucho esfuerzo, disciplina, de mucha energía porque en el caso mío iban los dos caminos de la mano: el deportivo y el profesional como óptico. Hubo una parte donde, sin descuidar el trabajo, combinaba el entrenamiento doble turno, la alimentación, el descanso y los viajes de competencia, compaginar eso fue un juego de ajedrez”, recuerda.

Consultado acerca de cómo fue consciente de su nivel deportivo, Elias cuenta que “uno se anestesia en ese momento, y el nivel trae mas nivel. Cuando das el salto a correr con los mejores atletas uno dice ‘Uy, estoy acá', entonces hay un cambio mental. Todo es gradual, uno empieza a destacarse en la provincia primero, luego en el país, luego tenes la suerte de competir afuera y te das cuenta que estas al nivel de cualquier atleta. Mis mejores amigos de entrenamiento siempre eran atletas de mayor nivel que yo, eso fue clave para poder perdurar en el tiempo”.

La carrera deportiva

Elias vivió sus 38 años de carrera profesional con la suficiente inteligencia para lograr hoy una reconocida vigencia deportiva, “después de todas las etapas por las que pasé, llega un momento en que uno escucha más al tiempo y descubre también que hay una relación entre el ritmo cardíaco que cuando uno va a una cierta frecuencia hay una correlación con el cerebro donde no hay pensamiento, entonces uno experimenta un estado de fuera de si o de felicidad; experimentar eso es estar en zona, como lo llamamos los deportistas”, cuenta y reconoce que “es la razón por lo que la mayoría de los atletas, de todos los niveles, hacen este tipo de deporte: poner el corazón en una cierta frecuencia para sentir esa felicidad”.

Haciendo un repaso por su experiencia, Elias no duda en afirmar que una de las carreras que más lo marcó fue el maratón de New York; “cuando lo corrí largaron mas de 60 mil atletas y había mas de 6 millones personas en la calle. La ciudad estaba parada por este mega evento, eran pasillos humanos y música, me quedaron grabadas en la retina y en el alma esas vivencias”.

“También estuve en un mundial de triatlón y duatlón cuando tenía 20 y algo de años que para mi fue una gran actuación, también tuve vivencias muy lindas de estar compitiendo de igual a igual con los que eran mis ídolos deportivos, yo tenia posters en mi casa de ciertos atletas que después tuve la suerte de competir con ellos”, recuerda. Finalmente, Elias recuerda una carrera en Londres “que fue magnífica también, pero a diferencia de New York, en Londres iba entre los primeros, iba nervioso y muy justo de fuerza entonces quería que se termine ese evento porque había pasado mi 100 por ciento y no tuve el disfrute que tuve en otras competiciones”.

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