No solo por su rol en el proceso de formación superior, sino también por su fuerte compromiso social, la universidad se construye como un lugar de encuentro entre diversos actores sociales. Con el inicio del aislamiento social a causa de la pandemia, esos espacios, tradicionalmente de encuentros, se trasladaron a la virtualidad. Y a partir de allí comenzó una nueva historia.

“No estamos incursionando en la educación a distancia, lo que hacemos es desarrollar las clases presenciales mediadas por tecnologías”, explica Alejandro Carrere decano de la Facultad Regional Paraná (FRP) de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). En tal sentido, el ingeniero destaca que esta situación deja un saldo positivo “de cara al futuro porque necesariamente muchas de esas competencias que los docentes hemos desarrollado en estas circunstancias vamos a incorporarlas en nuestro proceso educativo”.

“Vamos hacia un modelo híbrido, con cursos y actividades en forma presencial y otros que, por la naturaleza de nuestros estudiantes que empiezan a trabajar a partir de tercer año, les resulta mejor la modalidad virtual. Cuando volvamos a la normalidad vamos a tener alguna organización de esa naturaleza, que va a implicar para la universidad una modificación muy importante de toda su normativa porque hoy está pensada para otro tipo de intervención de la práctica docente. Esto va a implicar una discusión importante en el Consejo Superior en los próximos días y años para adecuarnos a esta nueva realidad”, explica Carrere en relación al nuevo escenario que afronta la universidad por estos tiempos tiempos.

Adaptar las formas

La Universidad Tecnológica decidió, desde el inicio de la cuarentena, flexibilizar todo su marco normativo para posibilitar que ningún estudiante se viera imposibilitado de cursar una materia o de acceder a la regularidad porque hubiese sido afectado por una cuestión técnica de conectividad. “Solamente con la inscripción al cursado, y aunque no regularice, se le posibilita que pueda presentarse a exámenes finales hasta entrado el ciclo 2021”, explica el decano.

En la FRP el 100 por ciento de las mesas de exámenes se pudieron realizar de manera remota, “estoy muy contento con todas las garantías que se consensuaron, con una conexión que proporciona la universidad, con el campus virtual y trasladando, además, las calificaciones en actas que se proporcionaban en tiempo real a los profesores”, señala Carrere.

El principal desafío que presenta la FRP en relación al cursado son las prácticas de laboratorio ya que son insustituibles por lo tanto la virtualidad no es una opción en este caso. “Decidimos dejar abierto hasta febrero el ciclo electivo para que eventualmente se puedan realizar estas prácticas imprescindibles; en tanto y en cuanto la cátedra lo planifique y la realidad epidemiológica lo permita”, explica el el ingeniero.

“Vamos hacia un modelo híbrido, con cursos y actividades en forma presencial y otros en modalidad virtual", sostiene CarrereArchivo FRP

Ingresantes 2021

Tradicionalmente los alumnos ingresantes a la FRP contaban con dos instancias posibles, una que comenzaba en agosto y era semipresencial, con material disponible en el campus y encuentros en la facultad cada 15 días. “Este año esta modalidad cambió, es 100 por ciento remota”, explica Alejandro y agrega que “la respuesta en términos de asistencia es superior a la anterior versión. El 85 por ciento de los estudiantes se están conectando y trabajando hay porcentajes más elevados de aprobación que años anteriores para esta etapa del curso de ingreso”.

La segunda instancia con la que contaban los ingresantes era presencial, sin embargo para el ciclo lectivo 2021 será virtual y comenzará a fines de enero con algunas novedades respecto a los años anteriores. “Hemos creado un espacio para trabajar la orientación vocacional, trabajar con más carga horaria las actividades de metodología de estudio, también se va a incorporar un taller de sistemas de representación para los estudiantes que no provienen de escuelas técnicas y además va haber un módulo específicamente con clases a sincrónicas con material audiovisual a modo de refuerzo de lo que se trabaje en instancias sincrónicas. Este material quedará como contenido de base para futuras ediciones”, detalla el decano.

Al ser consultado sobre cómo imagina el inicio del cursado 2021, Alejandro Carrere reconoce que no ve el retorno a la presencialidad como “un horizonte muy cercano”. “Si tenemos una mejor situación de la pandemia a marzo de 2021 se deberá priorizar actividades y niveles; quienes transiten primer y segundo año podrán tener alguna carga presencial si las condiciones lo posibilitan; el resto de las comisiones, de tercero hacia los cursos superiores, seguramente tendrán una instancia virtual”, proyecta Carrere.

El rol de la ingeniería en el nuevo escenario mundial

A pesar de que lo que viene por delante en el mundo es todo incertidumbre, lo cierto es que los profesionales universitarios deberán estar preparados para asumir nuevos desafíos y dar respuesta a un mundo en permanente cambio. Así lo entiende también Alejandro: “La ingeniería se destaca por el hacer, por la práctica, por transformar realidad y mejorar las condiciones de vida de las sociedades. Vamos a tener que mejorar las formas en que nos comunicamos, las obras que proyectemos van a tener que tener más condiciones de seguridad, que los usuarios se sientan más seguro y planificar trabajo en industrias donde el trabajo humano es reemplazado cada vez con tecnologías más sofisticadas”.

En el mismo sentido, Carrere sostiene que toda la formación técnica indudablemente deberá ser acompañada por una fuerte impronta social que brinde soluciones pero que también asuma un compromiso para con las sociedades. En tal sentido señala que “La mirada que desde el diseño de las tecnologías podemos aportar tiene que ser acompañada ahora naturalmente de la formación con aspectos sociales y comunicativos. El compromiso social como un componente importante en la formación de los y las profesionales de la ingeniería va a ser mucho más importante en los años por venir, los conflictos que se suceden a lo largo del mundo hace que nuestro aporte sea mucho más significativo, se requiere formación integral donde lo tecnológico ocupa su lugar pero en donde la incorporación de conocimiento en otras áreas tiene que ir ganando mayor terreno”.