El próximo lunes, de 10 a 13, las instituciones de salud privada no atenderán pacientes y reprogramarán todos los turnos de aquellas atenciones ambulatorias no urgente. La medida la dispuso la Federación Argentina de Prestadores de Salud y busca con esta particular medida “visibilizar” en todo el país la problemática que atraviesan y que se ha agravado en todo el 2020 en el contexto de pandemia de coronavirus.

La medida de fuerza se realizará “con el objetivo de visibilizar nuestra problemática y concientizar a la población de que, sin fondos suficientes para las prestaciones, la salud privada no es viable”, según anunciaron en un comunicado.

Como la medida también incluye a los efectores de salud privados de Mendoza, se solicitó a aquellos pacientes que tengan programados turnos para ese día y en ese horario que deberán consultar y acordar la reprogramación con los responsables de cada uno de ellos.

El comunicado difundido durante la tarde de ayer destaca que “Entendemos que esta decisión es antipática y molesta para nuestros pacientes, pero habiendo agotado todas las instancias de diálogo con las autoridades nacionales, sin tener aumentos de los aranceles por parte de los financiadores y con impuestos cada vez más altos, la suspensión de prestaciones será una realidad a corto plazo como consecuencia de la falta de fondos suficientes para prestar servicio como lo hicimos hoy”. De todas maneras, aseguraron que para el lunes la atención de pacientes graves y de urgencias está garantizada, al igual todos aquellos estudios que requieren una preparación previa.

Situación crítica

Según los representantes de las cámaras y federaciones de prestadores de salud privada del país las clínicas las clínicas y sanatorios atraviesan una problemática actualidad la que se tornó más crítica aún en el año de la pandemia de Covid-19. Las entidades se encuentran actualmente “frente a un escenario económico, financiero y sanitario crítico, que pone en riesgo inmediato la supervivencia de muchos prestadores de salud; un escenario que también nos limita la posibilidad de invertir en equipamiento y dar capacitación continua al personal de salud, dos aspectos esenciales para que todo el sector funcione adecuadamente”.

También en el comunicado reconocen que atraviesan una fuerte deuda fiscal que los “aprieta en el presente” y que los puede “ahorcar en un futuro a corto plazo”.

La imagen que adjuntan desde la Cámara de Sanatorios y Clínicas Privadas de la República Argentina para explicar el reclamo.Gentileza

Más adelante advirtieron que “Desde el inicio de la pandemia mantenemos un diálogo fluido con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Trabajo, la Superintendencia de Servicios de Salud y los representantes de los trabajadores. Gracias a eso, hemos podido dar respuesta a todos los pacientes que requirieron atención tanto por Covid como por otras patologías. En esas mesas de trabajo hemos explicado al detalle y en diferentes oportunidades la problemática del sector. Si bien no se alcanzaron soluciones de fondo y estructurales, desde el Gobierno se implementaron distintos programas de ayuda al sector que, aunque valiosa para enfrentar la pandemia, es una ayuda precaria y con fecha de vencimiento”.

Preocupa que todos los programas y medidas de asistencia que llegan de la órbita estatal llegarán a su fin el 31 de diciembre. “Y nuestros problemas financieros y fiscales seguirán existiendo, pero más profundos y graves que antes”, resaltaron.

El comunicado sostiene también que las obras sociales nacionales, provinciales, PAMI y la mayoría de las empresas de medicina prepagas prácticamente no aumentaron los aranceles durante el 2020, mientras que los prestadores debieron afrontar aumentos en los costos generales por encima de 60%. “Por esa razón, consideramos que la salida de la crisis de los prestadores deberá combinar ajustes de aranceles de los financiadores con un ordenamiento impositivo distinto al actual, que está hundiendo al sector privado de la salud desde mucho antes de la pandemia”, destacaron.

Finalmente el documento señala que “Representamos un pilar central en el sistema de salud ya que atendemos a 7 de cada 10 argentinos –pacientes de prepagas, obras sociales y/o particulares- en todo el país. Pero también somos un sector muy importante en la economía nacional, ya que generamos empleo de calidad y registrado. Somos prestadores directos de servicios, no fijamos el precio, ni los aranceles, ni las cuotas de los asociados a las prepagas, pero como último eslabón de la cadena de atención asumimos todos los costos necesarios para garantizar la prestación de servicios en tiempo y forma”. Fuente Los Andes