El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria junto a la Dirección General de Escuelas y el Ministerio de Seguridad en los últimos años han llevado a cabo una iniciativa que consiste en realizar huertas dentro de los complejos penitenciarios de Mendoza.

En este proyecto hay varias personas involucradas como la Coordinadora Laura Lafalla, la Ingeniera Paola Lucero y Carlos Angulo, entre otras personas de la institución que han podido acercar sus conocimientos con el programa ProHuerta.

Estas personas en conjunto con docentes que trabajan en los completos penitenciarios han articulado estos proyectos en diferentes sedes de la provincia. Han logrado realizar huertas en el Complejo Boulogne Sur Mer, Régimen Abierto de Mujeres, Complejo Almafuerte, Granja Penal Vitale Nocera, entre otros.

Complejo Boulogne Sur Mer, huerta a cargo de la docente Alejandra Durán. Pro-Huerta ha aportado con capacitaciones y asesoramiento en producción de almácigos y envasado de semilla. Foto: Gentileza

El personal del INTA ha capacitado y ayudado con la creación de estos espacios y los resultados han sido favorables. Las personas que están privadas de la libertad han encontrado un espacio en donde aprender nuevas herramientas y poder crear sus propios alimentos.

Huerta creada en un complejo por el programa ProHuerta Foto: Gentileza

“La huerta agroecológica que se realiza en el penal de jóvenes adultos privados de la libertad, junto a Laura Ponce jefa de educación, la iniciamos allá por el 2017 en el penal. Era una zona muerta, donde no se hizo nada y hoy es llamada la zona viva”, afirma Paola Lucero.

La experiencia con los chicos ha sido muy buena junto a las docentes tuvieron que implementar herramientas tecnológicas, como videollamadas, durante la pandemia ya que el programa ProHuerta siguió durante todos estos años.

Los resultados favorables que logró la huerta

El propósito de este proyecto es brindarles una herramienta laboral para que el día de mañana puedan reinsertarse en la sociedad con mayor facilidad. Pero sobre todo es una gran herramienta para ver materializados los procesos que se les enseñan en las clases.

“Desde la escuela, tenemos primer y segundo año son años que se trabajan de forma teórica y el grupo de tercer año, es el grupo de alumnos que puede llegar hasta este espacio para realizar de forma práctica lo que han visto en la teoría”, comenta la docente Alejandra Durán.

La parte educativa dentro de los complejos penitenciarios tuvo participación la Facultad de Ciencias Agrarias, donde los alumnos asistían y analizaban el espacio creado. También han colaborado en esta huerta el Colegio Químicos Argentinos, no de forma presencial.

Criadero de gallinas en la sede de Lavalle. Foto: Gentileza

Además de la huerta agroecológica, el INTA capacitó en la Granja Penal de Lavalle a los trabajadores e internos para criar gallinas y que estas dieran huevos, se los capacitó a nivel técnico para hacer hornos ecológicos y disecadores, donde actualmente disecan verduras y plantas aromáticas.

Uno de lo proyecto realizados en Granja Penal, Gustavo Andre de Lavalle, articulando con el aula satélite de la Escuela 6-038 Cesar Cipolletti y otras instituciones (UNCuyo y la SAFCI) Foto: Gentileza

Estas labores también se realizan en el Régimen Abierto de Mujeres, donde no solo impactó a las mujeres que están en este lugar sino también a los niños que conviven con ellas. En este lugar se priorizó mucho en la huerta las plantas aromáticas con el fin de bajar el estrés.

Huerta realizada en el Régimen Abierto de Mujeres (RAM), donde participan los niños. Foto: Gentileza

El trabajo en conjunto con los niños ha sido una experiencia muy enriquecedora al poder enseñarles desde muy pequeños como se pueden generar sus propios alimentos a través del juego.

Creo que nos llevamos más de lo que aportamos, me pasa de estar dando una capacitación y que alguien me diga: ‘¿se acuerda cuando me dio el taller de huerta? Hoy estoy haciendo jardinería’, algo que también se enseñó para complementar”, agrega Paola.

Muchas de las personas que participaron en el primer grupo de este proyecto, actualmente se encuentran en la Granja Penal porque están por finalizar su pena y han empezado a generar su propia cooperativa de autogestión que incluye personas que están privadas de la libertad y personas que ya se encuentran liberadas.