Con el personal, el equipo y la moral desgastada, los soldados argentinos continuaron luchando y ese 25 de mayo gritaron un fuerte ¡Viva la Patria!.


En el fragor de la batalla, la Armada venía de la pérdida del buque artillado más representativo y con el mayor número de bajas en sus líneas, la Fuerza Aérea había combatido tenazmente, pero había perdido bastante también y a su vez, el Ejército había tenido enfrentamientos cruentos y sangrientos . Aunque se le exigía, quizás, un poco más. Fieles al legado sanmartiniano, debían realizar otro esfuerzo patriótico que deje en alto la moral y el honor del Ejército Argentino y por decantación, a las tropas argentinas.

El eje estratégico había cambiado en el escenario geográfico.

En continente, la vida se vivía casi con normalidad. Desde la línea imaginaria que divide la Patagonia con el resto del país hacia el norte, las cosas seguían su rumbo. Los teatros, los cines, los eventos sociales, el fútbol. Mientras los soldados combatían y perdían sus vidas en el frente de combate, en la cancha de River Plate se jugaba un partido de fútbol.

En Malvinas, el eje de combate y los puntos estratégicos vitales e importantes de defensa y conquista, habían cambiado. Puerto Argentino había sido consolidado por las fuerzas nacionales, mientras que los británicos redireccionaron sus esfuerzos y orientaron sus tropas hacia el Estrecho de San Carlos, donde hicieron su desembarco de personal y material, para abrirse paso e ir conquistando la Isla Soledad de Oeste a Este.

Las tropas inglesas desembarcaban en San Carlos y se ibana disponer para la conquista de las islas.

El General de División Osvaldo Jorge García, dio directivas a Mario Benjamín Menéndez, Jefe del Comando Conjunto en Malvinas (quién se había estableció en la Casa del Gobernador en Puerto Argentino) para que haga lo imposible por salvar el honor del ejército enviando tropas a San Carlos. Menéndez arremetió con una contundente respuesta que hacía referencia a que no estaban preparados para dar cumplimiento a lo requerido, ya que el personal  venía desgastado por el faltante de equipo e insuficiencia del equipo con el que contaban, las condiciones climáticas y la baja moral dominante. Asimismo, remarcó que el objetivo impuesto por la superioridad era la consolidación y defensa de Puerto Argentino y no San Carlos, lo cual había llevado a las fuerzas nacionales a empeñar sus esfuerzos para lograr ese objetivo principal. No obstante, el combate siguió, las tropas enemigas desembarcaron y los soldados argentinos resistieron lo que más pudieron, el avance británico.

Mario Benjamín Menéndez-Comando Conjunto en Malvinas.

Por otro lado, los británicos, no se las vieron fáciles, ya que pilotos de Fuerza Aérea y Aviación Naval de la Armada Argentina, salieron al frente en vuelos de reconocimiento y ataque. La primera víctima fue el Destructor Tipo 42 HMS “Coventry” que fue alcanzado por las bombas de los aviones A-4B “Skyhawk” de la V Brigada Aérea, al mando del 1° Teniente Velazco y su numeral, Alférez Barrionuevo.

Imagen del ataque al “Coventry”

Los aviones habían sido emboscados en primera medida por los ingleses, pero la jugada le salió mal ya que, tras maniobras del grupo comandado por el Capitán Pablo Carballo, se liberaron. Los vuelos rasantes dejaron sin oportunidad a los ingleses de interceptar los aviones como blanco y las bombas de 500 libras penetraron el buque y las averías provocadas hundieron al moderno destructor, uno de los más importantes de la Royal Navy en ese momento. Las bajas alcanzadas llegaron a 19, también hubo 30 heridos.

Destructor Tipo 42 HMS “Coventry” en proceso de hundimiento. Se hundió en menos de 20 minutos.

Otra acción que valió la pena de festejar ese 25 de mayo en Malvinas fue, el hundimiento del Buque de Transporte “Atlantic Conveyor”, que traía material para el despliegue británico. Entre ellos había aviones Sea Harrier, helicópteros, material de asistencia naval, alimentos y tropas.

“Atlantic Conveyor” en navegación hacia Malvinas.

Este buque fue alcanzado por el fuego aeronaval de aviones Super Etendard de la 2° Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque de la Armada Argentina. Estos aviones impactaron al buque, en su ataque, con misiles AM39 “Exocet”, dejando como saldo, graves averías en la embarcación y una docena de muertos. Se estima que la cifra de bajas fue mayor.

Imagen de avión “Super Etendard” en lanzamiento de misil “Exocet”.

“Atlantic Conveyor” humeando luego del impacto. Terminó de hundierse el 28 de mayo, pero perdió el 90% del material a bordo.

Aquellas acciones lograron cerrar una jornada de victoria para las fuerzas nacionales en el ambito aéreo, pero la guerra continuaba, los soldados resisitían los ataques. En la capital del país y el las oficinas de la ONU, las negociaciones continuaban, pero sin ningún fruto ya que, Reino Unido se reusó a cesar el fuego y a retirar las tropas, tal como se lo habían propuesto.




Comentarios