Días después de una protesta en reclamo de mejores condiciones en el Centro de Recepción de Menores de Pablo Nogués, un interno de 17 años se quitó la vida en su celda. El mismo día, otro adolescente también intentó suicidarse, pero pudieron evitarlo. No es la primera vez que sucede, lo cual deja al descubierto la desprotección de los jóvenes por parte del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia (OPNyA) de la Provincia de Buenos Aires.

Una semana antes de la muerte de Lucas (17) - que se dio el último viernes 28 de agosto estando bajo custodia del Estado - los internos alojados en el Pabellón 1 habían realizado un motín por contagios masivos de coronavirus, falta de medidas sanitarias y en reclamo de mejores condiciones de vida en general.​

"Hace años que venimos denunciando las condiciones de detención del Centro de Recepción de Pablo Nogués. Lo que venimos denunciando es lo que estalla el 19 de agosto con la ocupación del Pabellon 1: el encierro permanente, pasan más de 20 horas encerrados en las celdas; el escaso acceso a la comunicación, ya que pueden comunicarse con sus familias 20 minutos dos veces a la semana en total", contó Sergio Raimundo, subdirector del Programa de Niñez de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), a Vía Malvinas Argentinas. "Estos lugares son cárceles. Tienen pabellones, tienen celdas, los pibes están aislados, la comida es mala, la comunicación escasa y hay poco acceso a la educación", resume.

A estas condiciones, se suman otras propias del contexto de la pandemia. Se suspendieron las visitas de las familias y si bien les permitieron tener teléfono celular, no todos tienen uno, lo cual genera diferencias entre ellos. "Si bien hay un protocolo que permitió que tengan celulares, los que no lo tienen siguen con el mismo régimen. Todo eso genera mucha tensión", cuenta Raimundo y recuerda que en los últimos días de agosto hubo también un paro de trabajadores - a causa de la muerte de un asistente de minoridad por Covid, que a pesar de ser asmático no le dieron licencia - lo que hizo que al no haber personal, los jóvenes pasaran aún más tiempo encerrados.

En ese contexto, se desató una pelea entre dos internos, tras lo cual un enfermero encontró a Lucas colgado en su celda. Desde la CPM, piden "que se aplique el Protocolo de Minnesota, a ver si hubo participación de otra gente e identificar sobre todo las violencias del Estado ahí", precisa Raimundo.