Sumaron alumnos de los lugares menos pensados. Sin embargo, no encuentran la forma de hacerlo sustentable en medio de la pandemia.


En el cruce de Avenida Arana y Camino General Belgrano (Villa Elisa), está Arte Verde, un taller que lleva 17 años reuniendo a niñas, niños, adolescentes y adultos en torno a una gran mesa de trabajo, en la que se mezclan el amor por el arte y la búsqueda de nuevas formas de expresión. La cuarentena los obligó a dejar la mesa grande pero les permitió llegar más allá de las fronteras de La Plata. Sin embargo, a pesar de los cambios que implementaron, no están llegando a cubrir el alquiler.

Arte Verde son Cristina y Felicitas. Ellas dan la mayoría de las clases del taller y también suman – en tiempos sin Covid – a otros profesores que proponen distintas técnicas de arte visual. Con la cuarentena, decidieron dar continuidad, en modalidad virtual, a los talleres que están dirigidos a niños y niñas a partir de 4 años. Las dos están al frente de cada clase por Zoom, que dura alrededor de una hora y media. Si bien son muchos menos los niños que asisten a las clases virtuales que los que concurrían al taller en forma presencial, lo interesante es que se sumaron alumnos nuevos de lugares impensados, como Calafate, Bariloche y Brasil.

“Se nos abrió una puerta nueva, no podemos creer estar llegando a esos lugares”, dice Cristina, que también es docente de Arte en escuelas secundarias, y cuenta que cada clase del taller se convirtió en “toda una agitación corporal y sobre todo sonora y visual” porque, en la búsqueda de recursos para sostener la clase en forma remota, se sumaron la literatura y la música. Además, se incorporó un nuevo sonido, el del portugués.

“Dicen que el arte es fundamental, que nos salva la mente, el espíritu, que nos sostiene a los chicos y a los grandes, y en este contexto sobre todo a los chicos. Si bien todos tienen alguna actividad que realizan de forma manual o creativa, nuestro aporte en los talleres tiene que ver con que cada uno puede expresar, un sentimiento, un pensamiento, una emoción sobre todo, y siempre sale el tema que estamos viviendo, el encierro, los miedos. Ellos lo manifiestan, es un canal que les permite poder contarlo y ver que a otros compañeros les pasa lo mismo”, resume Cristina.

Si bien celebran que la experiencia de la cuarentena les haya hecho descubrir las herramientas para trabajar a la distancia y sumar alumnos de otras latitudes, reconocen que se hace muy difícil sostener los gastos (a pesar de que la dueña del local las espera con el alquiler) y no saben hasta cuándo podrán seguir.

Para comunicarse con Arte Verde: @arteverdevillaelisa 2216041185 / 2215927123

Imagen de portada: obra de Martina Mayereger​ (alumna de Arte Verde)




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