Por Gustavo Lores* - El cotrabajo, o trabajo en oficinas integradas -del inglés coworking- es una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y pequeñas empresas de diferentes sectores compartir un mismo espacio laboral, tanto físico como virtual, para desarrollar sus proyectos profesionales de manera independiente, a la vez que fomentan proyectos conjuntos.

Se facilitan las relaciones estables entre profesionales de diferentes sectores que pueden desembocar en nuevas alianzas entre cliente y proveedor, así como en intercambios y colaboración de tipo horizontal entre los propios “cotrabajadores”. Es frecuente que se genere un sentimiento de pertenencia a una comunidad, más allá de las vinculaciones efectivas que se establezcan entre las personas que frecuentan los espacios de cotrabajo.

Esta forma innovadora de pensar y actuar compartiendo experiencias surgió hace unos veinte años cuando se intentó desde los Estados Nacionales del Mundo promover la creación de incubadoras de empresas y parques industriales o tecnológicos. Indudablemente compartir un espacio físico o virtual de trabajo reduce significativamente los costos fijos de las empresas medianas o pequeñas.

Sin embargo, en la Argentina hasta el momento ninguna de las dos alternativas tuvo los resultados esperados. En un contexto de medio siglo de crisis sostenida para todo tipo de industria, comercio, producción artesanal o emprendimiento, sólo resiste la comercialización de mercancías -commodities- en general. Ejemplos de mercancías son el trigo, la electricidad, el petróleo, la carne vacuna, los minerales o la soja. En general la exportación de este tipo de materias primas está reservada a grandes compañías.

Así y todo, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) desempeñan un papel trascendental en la industria nacional ya que son las que poseen mayor capacidad de creación de empleo, realizan un alto porcentaje de las actividades manufactureras y constituyen una base para la expansión de las industrias. Muchas veces su actividad se ve limitada al ser excluidas de beneficios que otras empresas gozan, tales como el fácil acceso al crédito, a una mejor organización interna, a un mayor acceso a los recursos productivos o, simplemente, a la información.

En la Argentina hay 856.300 empresas, 83% de las cuales son microempresas; 16,8%, pymes y solo 0,2% grandes compañías. Además, las firmas de hasta 200 empleados representan el 66% del empleo formal privado del país, según datos oficiales.

Por eso, las iniciativas de apoyo a los pequeños y medianos emprendimientos son importantes por cuanto pueden aportar sensiblemente al desarrollo social y productivo. En comparación con otras regiones, América Latina no invierte en las PyMEs ni en el cambio tecnológico. En otros países, las PyMEs son dinámicas porque tienen apoyo estatal, sobre todo en materia de crédito y de infraestructura institucional.

Notorias ventajas del sistema

Una de las posibilidades de disminuir gastos y riesgos en la fundación de una pequeña o mediana empresa la ofrece el “coworking”. Las principales ventajas de los centros de coworking es el horario flexible durante el que se dispone oficinas y salas de reuniones, el ahorro a largo plazo en los servicios de luz, agua, internet.

En todo el mundo funcionan desde hace unos diez años centros de cotrabajo de distintas escalas. Uno de los más importantes es WeWork, cuyo nombre oficial es The We Company, es una compañía inmobiliaria fundada en los Estados Unidos que brinda espacios de trabajo compartidos para nuevas empresas de los sectores de la tecnología, así como servicios para otras empresas. La empresa nació en el año 2010 bajo la iniciativa de dos emprendedores. La sede de WeWork se encuentra en la ciudad de Nueva York. La compañía ha experimentado un rápido crecimiento durante toda la década de los 2010, llegando a administrar más de 4 millones de metros cuadrados para el año 2018.

El trabajo de WeWork se centra en diseñar y construir espacios físicos y virtuales, así como servicios de oficina para emprendedores y compañías. En un momento la empresa ha tenido más de 5.000 empleados en más de 280 locaciones, distribuidas alrededor de 86 ciudades en 32 países.

En el caso de las grandes compañías, la actual situación sanitaria obligó a recurrir, en muchos casos, al teletrabajo desde el hogar. Esto resolvió aspectos como el congestionamiento de los medios de transporte público, pero generó una notable disminución de la productividad por múltiples causas. Entonces, la disponibilidad de centros de coworking distribuidos estratégicamente posibilita que los empleados concurran a una oficina cercana a su domicilio, conectada a su lugar de trabajo habitual.

Una experiencia local

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy inició una experiencia en este sentido a partir de marzo de 2018, cuando se suscribió un acuerdo con la empresa Softlogía, actualmente Blimop, que tiene por objeto la habilitación de un espacio en la Facultad para que personal de la compañía que cursa estudios en ella desarrolle actividades laborales en sus instalaciones.

De esta manera se busca facilitar el acceso a las alumnas y a los alumnos a las diferentes clases, aulas y horarios evitando traslados entre los lugares de trabajo y de estudio. Un caso de coworking que beneficia a estudiantes que pueden conservar su empleo y su ritmo de estudio simultáneamente dedicando el tiempo con mayor eficiencia y a la Unidad Académica, que mejora sus indicadores de resultados cumpliendo con uno de los lineamientos de su Plan Estratégico 2018-2022.

Talleres "Construyendo mi Futuro", brindados por la empresa Softlogía, actualmente Blimop, para alumnos y egresados de la Facultad de Ingeniería, en el marco del acuerdo vinculado con espacios comunes de trabajo.(Gustavo Lores)

Como beneficio colateral y tal como sucede en los centros de coworking internacionales, se ofrece servicios de capacitación y de sensibilización relacionados, en nuestro caso, con la transición entre el mundo académico y el mundo del trabajo en el área del desarrollo de software.

(*) Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy.