Eran cerca de las nueve de la mañana este lunes -21 de junio, día del solsticio de invierno en el hemisferio sur- cuando con las palmas de las manos en alto, miembros de las comunidades originarias de Jujuy recibieron los primeros rayos del sol, celebrando así el Inti Raymi y la llegada del año andino 5529.

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La escena, solemne y emotiva, se vivó, por ejemplo, en el monolito que marca la línea del Trópico de Capricornio, en la localidad de Huacalera -100 km al norte de San Salvador de Jujuy-; en la cumbre del cerro Escaya (o Iskalla), a más de 4.000 metros de altura, en el departamento Yavi; en las Salinas Grandes, en la cordillera de los Andes; en Laguna Colorada, a unos 10 kilómetros de la ciudad fronteriza de La Quiaca; y múltiples parajes de la Quebrada de Humahuaca, todos sitios en los que los presentes pidieron por “el cuidado de la Pachamama y la convivencia en armonía con la naturaleza”.

El renombrado músico quiaqueño Víctor "Toto" Valle, en la cumbre del cerro Escaya, en La Quiaca, donde celebró el Inti Raymi.(Daniel Salas) | (Archivo Vía Jujuy)

La celebración del “Inti Raymi” -en quechua-, o “Willka Kuti” -en aimara-, tiene como eje el solsticio de invierno austral, cuando en el hemisferio sur tienen lugar la noche más larga y el día más corto, que también supone el cambio del ciclo agrícola para la siembra en el campo.

En Jujuy son más de 300 las comunidades indígenas que mantienen la vigencia de estas ceremonias, en las que en el medio rural las familias piden a la Madre Tierra que en el ciclo agrícola que se inicia se pueda realizar buenas siembras y se obtenga abundantes cosechas, como también acrecentar los ganados caprinos, ovinos y camélidos.

UNA CELEBRACIÓN ANCESTRAL RECUPERADA

La festividad, que se remonta al imperio inca que floreció en los siglos 15 y 16, dejó de celebrarse durante la colonia española. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), mediante una resolución declaró el 21 de junio como “Día Internacional de Celebración del Solsticio” desde 2019.

Para la celebración, las comunidades aborígenes se reúnen en sitios considerados sagrados, donde llevan adelante una ceremonia que implica colocar en el suelo una manta, sobre ella un papel y lanas de colores formando un círculo. Allí se ofrenda hojas de coca, koa -una especie resinosa de la puna- y amuletos, para recibir los primeros rayos del sol de invierno, que este año se asomó poco después de las nueve.

Con rituales ancestrales en diversos sitios considerados sagrados para los indígenas, los pueblos originarios de Jujuy celebraron también el inicio de un nuevo ciclo agrario.(Daniel Salas) | (Archivo Vía Jujuy)

En las alturas del “apu” Iskalla (el cerro Escaya), en La Quiaca, un grupo de “hermanos de las comunidades originarias” encabezado por el músico Víctor “Toto” Valle -miembro del renombrado conjunto folklórico peruano Alborada-, recibió al nuevo año andino 5529.

“Que nuestro Tayta Inti siempre ilumine a nuestros abuelos y abuelas, y continúen celebrando el Inti Raymi, que es la festividad más antigua de la región andina”, imploró Valle en el momento que empezó a asomar el sol.

En tanto, en el monolito del Trópico de Capricornio la comunidad indígena de El Perchel convocó a comuneros de la Quebrada de Humahuaca y la Puna a participar de la ceremonia que inició el domingo por la noche, donde todos “ayudamos a la Madre Tierra para que llegue el primer solsticio en este nuevo año andino”, según explicó Claudia Pérez, comunera quebradeña.

A la mañana, con los brazos en alto los comuneros recibieron las energías de los primeros rayos del sol en las palmas de sus manos para reivindicar “la defensa de la Pachamama, la convivencia en armonía de todo el cosmos y los seres vivos”, describió a la vez.

¿POR QUÉ 5.529 AÑOS?

La datación del inicio de la era andina hace 5.529 años adoptada por las organizaciones que adhieren a la celebración, surge de establecer cinco primeros ciclos de 1.000 años cada uno, a los que se va sumando los años que transcurren desde 1492, cuando Cristóbal Colón llegó al nuevo continente con la conquista española.

En Huacalera, los efectos de la fría noche quebradeña fueron mitigados con una fogata que se mantuvo encendida durante la vigilia en la que los comuneros compartieron anécdotas, ofrendas e intenciones, no sin antes armonizar las energías en el sitio con sahumerios.

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Allí también se convocaron pobladores de los parajes de Sixilera, Mudana, Alonso, Yala, Molulo, entre otros, que asistieron con el propósito de “sentirnos acompañados” y así “consigamos la fuerza, inteligencia y sabiduría para luchar en este año”, expresó Pérez.

Enarbolando la bandera wiphala, comunidades celebraron en Jujuy el primer solsticio de invierno con la ceremonia del Inti Raymi.(Daniel Salas) | (Archivo Vía Jujuy)

“Es muy emocionante compartir con los niños, niñas y jóvenes la ceremonia para transmitirles las enseñanzas de nuestros abuelos y para que sientan propias estas ceremonias que se tienen que mantener en el tiempo”, remarcó la comunera.

En este marco, al momento de manifestar sus intenciones, vecinos de Quitacara y El Perchel, zonas donde se realizó cateos para la explotación de uranio -según dijeron los presentes-, se centraron también en “pedir a la Pachamama, el abuelo fuego y el niño sol que no ingresen las mineras para que no dañen la tierra”.