A partir del requerimiento de una empresa textil, un envío consistente en una muestra de vellón de fibra de vicuña en bruto, más toda la documentación e información necesaria, viajó desde Jujuy a Italia para su análisis y evaluación por parte de especialistas de la industria textil de ese país, para una eventual adquisición del preciado producto, que en el mercado internacional tiene una cotización cercana a los 400 dólares por kilo de fibra bruta no procesada.

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“Hemos trabajado con el Ministerio de Ambiente a fin de tener los permisos y remitir una muestra de vellón de fibra de vicuña en bruto de 180 gramos para su análisis y evaluación, para posteriormente consolidar el vínculo y las operaciones comerciales que de ella deriven”, dijo el ministro de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy, Exequiel Lello Ivacevich.

La de vicuña es la fibra natural más fina del mundo y año a año más de una decena de comunidades de la Puna jujeña vienen consolidando la práctica ancestral de esquila sustentable en silvestría, denominada “chaku”.

El ministro Lello Ivacevich y miembros de su gabinete, durante la reunión virtual por el tema fibra de vicuña.(Archivo Vía Jujuy)

Funcionarios del área estiman que, de prosperar las gestiones en Europa, la iniciativa consolidará la actividad en la región y brindará a las comunidades la oportunidad de generar los ingresos necesarios para su progreso.

ENTRE LO ANCESTRAL Y LO MODERNO

El “chaku” es una técnica ancestral que consiste en el arreo de las vicuñas hacia un corral en el que se las encierra temporalmente evitando al máximo posible la generación de estrés; luego se selecciona aquellos ejemplares que están en condiciones de ser esquilados, y al terminar el proceso, que dura alrededor de cuatro a cinco horas, los animales capturados son liberados. Se trata de una práctica que reúne valores culturales, sociales, económico-productivos y ambientales, destacan técnicos involucrados en el proceso.

El envío de la muestra para su evaluación fue acordado en una reunión virtual que funcionarios locales mantuvieron con el empresario Carlos Bustamante, representante en Argentina de la empresa textil italiana interesada en el producto jujeño.

De la reunión, junto al ministro Lello Ivasevich participaron los secretarios provinciales de Desarrollo Industrial y Comercial, José Rossetto; de Biodiversidad y Desarrollo Sustentable, Verónica Sato; y la directora de la Agencia de Comercialización, Mónica Salas.

Carlos Bustamante, representante en Argentina de la empresa textil italiana interesada en la fibra de vicuña de origen jujeño.(Archivo Vía Jujuy)

Actualmente las comunidades cuentan con un stock acopiado de fibra de vicuña de aproximadamente 900 kilos, “con potencialidad de comercialización tanto en el mercado nacional como internacional”, aseguraron los funcionarios.

CÓMO SE PROTEGE A LAS VICUÑAS

El primer marco normativo para la protección de este camélido andino es el Convenio para la Conservación de la Vicuña fue firmado en La Paz (Bolivia) en 1969. Suscrito inicialmente por Bolivia y Perú, la Argentina se adhirió en 1971 mediante la ley 19.282. En este se prohíbe la caza de vicuñas y el comercio de cualquier subproducto de las mismas por diez años.

El crecimiento de poblaciones de vicuñas gracias a la protección derivó en la firma de un segundo convenio, actualmente en vigencia. El Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña fue suscrito en Lima, el 20 de diciembre de 1979 por los países en los que se distribuye naturalmente la vicuña, esto es Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y la Argentina, que adhirió en 1988 mediante la sanción de la ley 23.582.

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En 2018 la esquila de vicuña en silvestría y aprovechamiento de su fibra por parte de las comunidades indígenas de la Puna de Jujuy fue seleccionada entre las diez menciones honrosas en la convocatoria “10 Iniciativas innovadoras y escalables para el desarrollo rural sostenible de América Latina y el Caribe”, que realizó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).