Por Federico Gatti*


Los 200 años del fallecimiento de Manuel Belgrano son una ocasión propicia para reflexionar sobre algunas enseñanzas y ejemplos que este militar, abogado y economista de muchas facetas nos dejó a todos los argentinos.

En los tiempos del virreinato, Belgrano predicó la necesidad de “fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio”.

“La atención privilegiada de la agricultura será la única capaz de acrecer los capitales de una provincia”, escribió en el Correo de Comercio en marzo de 1810. Allí también se refirió al “manantial inagotable de la Industria” y a la diferencia entre plantar y cultivar con conocimiento y estrategia de manejo territorial –o lo que es lo mismo, con innovación-.

El prócer también dio especial importancia a la educación, y describió la figura del maestro como “un Padre de la Patria porque es el que enseña, es el que transmite los valores a los futuros ciudadanos que serán futuros gobernantes, empresarios”. También se apegó a la fe, que lo guió y lo fortaleció siempre.

Federico Gatti, administrador general del ingenio Ledesma.

Después de la Revolución de Mayo -en la que ocupó un lugar tan destacado- Belgrano encabezó el primer ejército patrio rumbo a Paraguay. Tras crear la Bandera argentina a orillas del Paraná, asumió el mando del Ejército del Norte, que resistió el avance de los realistas mientras San Martín avanzaba hacia Lima por los Andes y el océano. En este punto, no puedo dejar de recordar con simpatía que los caballos de Güemes se alimentaban con caña de azúcar que les proveían en los campos que adherían a la causa patriota.

Belgrano supo ver el coraje del pueblo jujeño en la guerra por la independencia argentina, y por ello le donó el 25 de mayo de 1813 la Bandera de la Libertad Civil entre vítores y repiques de campanas, debido a “el honor y el valor que habían manifestado los dignos hijos de esta ciudad en las acciones del 24 de septiembre y 20 de febrero último…”.

En esas fechas se libraron las batallas de Tucumán y Salta, que permitieron el regreso a la tierra abandonada después del éxodo emprendido como estrategia defensiva ante un rival superior.

El pueblo jujeño libró 120 batallas y sufrió 11 invasiones. Jujuy fue la primera línea de batalla en la lucha por la libertad. Fueron muy significativas las milicias locales y el Regimiento de los Decididos por la Patria, que eran jóvenes de entre 13 y 17 años.

Un personaje muy importante en esta lucha fue Teodoro Sánchez de Bustamante, que representó a Jujuy en el Congreso de Tucumán y acompañó a Belgrano en el Éxodo de 1812.

¿Qué nos dice Belgrano en este día? Que el agro y la industria son actividades esenciales para el progreso de nuestra patria, y que los obstáculos están hechos para ser superados, como lo hizo él con un ejército en permanente desventaja con sus enemigos. Y además, que la educación es un pilar fundamental.

Hoy, en medio de tantas dificultades, que este prócer tan argentino y tan jujeño nos inspire en nuestra vida cotidiana. Recordémoslo siempre como una figura heroica de nuestra libertad.

(*) Directivo de la Unión Industrial de Jujuy. Administrador general del ingenio Ledesma.




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