Por René Facundo Casas*


El Gobernador de Jujuy convocó a todos los jujeños, el 1 de abril de 2017, a realizar aportes para un Pacto Social por la Educación. En la apertura del periodo de sesiones legislativas dijo que Jujuy saldría delante de esa manera. A fines de febrero de 2019, tras casi dos años, el Gobierno anunció las conclusiones del Pacto que, luego de un gran trabajo, no se orientan a modificar nuestro futuro, ni tan siquiera sirven para iniciar un nuevo modelo educativo que permita a Jujuy proyectarse al futuro.

A pesar incluso de que los legisladores del oficialismo y la oposición fueron presurosos para endeudar a la provincia, las conclusiones no hablan de metas, de programas de trabajo, ni de mejoras, ni de proyectos.

Una vez más, nos perdimos la oportunidad de “crear el futuro”. Un futuro que piense en el desarrollo y el progreso. Tenemos que hacernos cargo de construir un destino mejor… Y es hora que comencemos a hacerlo. Tarea que tenemos que hacer todos los Jujeños… La transformación de nuestro pueblo vendrá de la mano de la educación. No hay otro camino. Y el camino viene surcado por la educación emocional.

Necesitamos trabajar entre todos para diseñar un modelo educativo que esté orientado a generar creatividad y desarrollo.

Los adultos tenemos que darnos cuenta que la mayor cantidad de cosas (relacionarse, vestirse, bailar, cantar, etc.) los jóvenes las aprenden, mayormente, sin la presencia de los adultos. Y gran parte del conocimiento que enriquece al ser humano para triunfar en la vida no se aprende ni en la casa ni en la escuela, sino en la calle. Por lo tanto, tenemos que adaptarnos a esa realidad y saber guiar a nuestra gente para que ese conocimiento le sirva para triunfar en la vida, y ser felices.

Tenemos que abandonar el clásico sistema de educación donde la información se trasmite, o se aborda temas o asuntos generales. El mundo, y sobre todos los jóvenes, día tras día descubren nuevos conocimientos y desarrollan habilidades desde el celular, la tablet o el internet. Tenemos que entender que los niños pueden aprender solos, no somos nosotros quienes les enseñamos, ellos descubren el conocimiento por sí mismos. Por lo tanto la tarea, el desafío, es ayudarlos –y sobre todo motivarlos– para que descubran el conocimiento que despliegue sus mejores habilidades y su creatividad.

René Facundo Casas

Necesitamos animar a nuestra gente para que se dedique (a través de investigaciones, cursos y talleres) a desplegar sus talentos en función de sus intereses. El saber, el conocimiento, es ilimitado, y el futuro en el mundo viene de la mano de la inteligencia artificial y la educación emocional. Si no preparamos a nuestros niños para ello, el atraso será crónico y doloroso.

La enseñanza tiene que ser un proceso para despertar “oportunidades” para el futuro, y no una carga para frustrar a ningún estudiante.

Un nuevo sistema educativo debe ser discutido, diseñado e implementado. Y para ello tenemos que abocarnos a la educación emocional, que nos permite identificar y gestionar las emociones propias, las de los demás y relacionarnos de forma adecuada.

La educación en sí no debería consistir en enseñar contenidos para enriquecer el conocimiento, sino en preparar a los niños para la vida, educando sus emociones para que puedan desenvolverse con seguridad, libertad y responsabilidad.

El conocimiento de las propias emociones debe ser uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema educativo.

Tratar las emociones durante los primeros años de vida y desde la escuela comenzar en la etapa de infantil, nos va a permitir formar niños con seguridad, creatividad y confianza en sí mismos. Hay adultos que, por no conocer sus emociones ni saber gestionar las sensaciones fuertes y variadas que hay en la vida, no consiguen relacionarse adecuadamente ni ser felices. Por lo tanto, jamás descubren el bienestar emocional, que es lo más parecido a la felicidad.

El debate, el diseño y la implementación de un nuevo sistema de educación es, me animo a afirmar, la tarea más desafiante y estratégica para nuestra querida Provincia en este momento de la historia. ¿Estaremos a la altura del desafío? ¿Cómo nos juzgará la historia por lo hecho y por lo que no hagamos?

Estamos llamados por la historia. Los niños y los jóvenes esperan mucho más de nosotros, los adultos. Y el camino es uno solo: la educación.

(*) Abogado. Doctorando en Educación, Universidad de Palermo. Candidato  diputado provincial por el partido Confiar.






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