Juan José Fernández, más conocido como “Pipío”, es atleta de Cavem (Club de Atletas Veteranos de Mendoza) y obtuvo su tercera mejor marca en el salto triple de la categoría máster +75, en el último Nacional de Atletismo. Con este registro reciente es el único atleta en lograr tener vigente un récord en 5 categorías diferentes en el país.

Pipío batió, en el certamen disputado en San Rafael, tres veces la mejor marca registrada. Los 7,43m fue superado considerablemente con los 7.92, 8.10 y 8.45, con viento de 0,5 m/s. Y todas homologadas por la CADA (Confederación Argentina de Atletismo).

“El récord anterior era de 7,43 y yo hice cuatro intentos porque hubo además un 7,91 que no se consideró récord porque ya estaba vigente el 7,92″, aclaró.

Con este nuevo registro se ubicó como único atleta máster en lograr tener récords en cinco categorías diferentes, ya que también los hizo en: +55: 10,79 m; +60: 10,48; +65: 9,83; +70: 8,77 y +75: 8,45.

Pipío Fernández (Cavem) campeón en atletismo +75. Foto: Instagram Cavem

Deporte, actitud y vida

Pipío tiene 75 años aunque no lo aparenta. Verlo en la Pista Provincial con un gran compromiso para su puesta a punto es un ejemplo de superación constante. Desde el momento en que pisa el predio ubicado en el Estadio del Malvinas Argentinas, él respira vida.

Llega un ratito antes, hace rutinariamente su entrada en calor y se dispone a la clase del club Cavem conducida por el profe Pancho (Francisco Franco Gualato) integrándose al grupo de adultos que se entrena con el de adolescentes.

Si se lo ve correr en los 100 metros, arranca como el más pibe. Pero si lo ves saltar en largo o triple (su fuerte) no hay quien lo supere.

“En salto triple es en lo mejor que me está yendo a nivel nacional e internacional. Ahora se viene el Sudamericano en noviembre en Colombia y veremos si podemos ir. Me estoy preparando para eso”, confió Pipío, padre del famosos motociclista mendocino.

Y agregó: “Pero antes, el 13 y 14 de agosto, tenemos el Nacional de Pruebas combinadas en nuestra provincia. Allí competiré en saltos largo, triple y alto. En este último es donde pondré mayor esmero, ya que es donde más flojo estoy”, aseguró el último campeón de pruebas combinadas +70, en el 2021. “Y en septiembre, el Campeonato Argentino de pista y campo, en San Luis”.

Para estos compromisos explicó que cumplir 75 tiene su ventaja: “En mi categoría, soy el más jovencito″, broméo.

Podio en campeonato argentino de Pipío Fernández. Foto: Facebook

Así es Pipío, lleno de objetivo y de optimismo. Valores que transmitió siempre, no sólo como deportista sino también en su vida personal.

Cómo empezó a correr

“Por recomendación médica. Siempre me gustó el deporte. Fui jugador de fútbol de Leonardo Murialdo. Jugué 2 años en La Pampa, en el Deportivo Uriburu, con el que salimos campeones en el ‘65 siendo que era un club recién subido de Primera B. Le cortamos la racha a All Boys de Santa Rosa. Y en el ‘66 fuimos subcampeones”, recordó.

Luego de eso, el atleta volvió a Mendoza para cumplir con el Servicio Militar y posteriormente, para estudiar Ciencias Económicas. Pero sus prioridades cambiaron y conoció el amor. “Entré a un banco, me dediqué a trabajar porque me quería casar”, confesó.

Pipío Fernández, en el Mundial de Atletismo en Japón. Foto: Facebook

“Con el fútbol continué en el amateurismo, en Argentino de Coquimbito jugando en Femefa (Federación Mendocina de Fútbol Amateur), a la que compuse la marcha que posteriormente se escuchó en cada torneo con la banda de la Aeronáutica. Y después jugando para las Estrellas de Murialdo, me quebré”, afirmó.

Y continuó: “Para componer la pierna y volver a jugar comencé a trotar. Y de a poco me relacioné con maratonistas, probé correr en algunas maratones y me encantó. ‘No hay mal que bien no venga’”, expresó.

“Era veloz, era wing derecho en el fútbol. Y en la maratón no imaginé que me iba a ir tan bien. Después en la pista, más aún. Con varios Sudamericanos y siete Mundiales disputados, qué decir”, manifestó Pipío.

Debutó en un campeonato Argentino en el ‘87 y dejó a más de uno con la boca abierta. Porque a la primera se coronó campeón de 100, 200 metros llanos y subcampeón en los 400.

Después de eso “me propusieron ir a mi primer mundial en Australia y como tengo el sí fácil...”, sostuvo de manera amena. Y “desde entonces, cada vez que pude, emprendí vuelo”.

-¿Qué sabor tiene la competencia y ganar para vos?

-Uno cuando comienza en este deporte que es individual, va tomando conciencia de la competencia pero no contra otros, es con uno mismo. Se trata de ir mejorando tus propias marcas. Uno se esfuerza por superarse cada día.

Pipío Fernández, podio en el Sudamericano 2012. Foto: Facebook

-¿Cuáles fueron los mundiales que competiste?

-En el Australia ‘87, ‘93 Japón, ‘97 Sudáfrica, 2007 Italia, 2013 Brasil con podio en posta argentina, 2015 Francia y 2018 España donde quedé cuarto en salto largo y quinto en triple. En los últimos cuatro quedé entre los 8 mejores del mundo.

¡Impresionante Pipío!

Sus otras pasiones: la familia y la música

Pipío es padre orgulloso de sus cuatro hijos: Marcelo, quien es arquitecto pero su oficio es la música. Compone y tiene un grupo de ritmo latino llamada “Industria argentina”. Después le sigue Gabriel, el Pipío hijo que corre en motocross y tiene destacadas actuaciones a nivel nacional e internacional.

Federico, que prefiere el MTB y “también es otro fenómeno en su deporte” logrando ser campeón argentino. Y Florencia, que es más intelectual, es profesora de inglés.

“Todos tienen participación destacada en la vida. Me enorgullece de ser su papá. Además parece que esto sigue porque tengo a mi nieta, Luciana “La Tuti”, que juega al hockey sobre césped y estuvo en España e Italia”, reveló.

Acompañado de su esposa, ‘Marita’ -“el amor de mi vida” - Pipío fue marcando el camino. No sólo con el atletismo, sino con su otra pasión, la música.

Pipío y su guitarra. Ex Tíos Bochincheros Foto: Facebook

“El único vicio que he tenido ha sido la guitarra, con un vasito de vino al lado. Canto folclore y melódico. Y lo hice medio profesionalmente con música para niños. Nos llamábamos los Tíos bochincheros, programa que se transmitía por Canal 7 cuando estaba en calle Garibaldi”, describió.

También compuso la conocida “Bienvenida Madre” que se entona en cada 8 de diciembre en las iglesias y parroquias de Guaymallén. Y fue Director y refundador del Coro de Murialdo. “Lo dirigí durante 16 años”, aseguró, tras alejarse para repartir tiempo con su familia y el atletismo.