En Argentina, el cielo se nubla y automáticamente se activa un chip colectivo: es momento de tortas fritas. Esta tradición, que heredamos de la cultura criolla (y que tiene sus raíces en la herencia árabe que llegó a España), sobrevive al paso del tiempo por su simpleza y su bajo costo. Con apenas puñado de ingredientes que todos tenemos en la alacena, se puede armar un banquete que rinde para toda la familia.
Pero, ¿por qué a veces quedan duras o demasiado aceitosas? El secretoestá en los detalles del amasado y en el "agujerito" central, que no es solo estético, sino fundamental para una cocción pareja.
Esta es una de las opciones más sencillas para resolver la merienda.(Canva)
Los ingrecientes para hacer casi dos docenas de tortas fritas caseras
500 g de harina leudante para que salgan infladas.
100 g de grasa vacuna o de cerdo (derretida).
A250 ml de agua tibia con una cucharadita de sal disuelta.
El paso a paso para tener unas deliciosas torta fritas caseras
Colocar la harina en un bol en forma de corona. En el centro, volcar la grasa derretida y empezar a incorporar el agua salada de a poco.
Unir todo hasta formar un bollo suave.
El truco es amasar durante al menos 5 o 10 minutos. La masa tiene que quedar elástica.
No cartarlas enseguida. Dejar reposar la masa tapada por 30 minutos. Esto relaja el gluten y permite que al estirarlas no se achiquen.
Formar bollitos, estirarlos con el palo de amasar y hacerles el clásico tajo en el centro. Este "ombligo" permite que el aceite circule y la masa no se infle como un globo, asegurando que se cocine bien por dentro.
El aceite o la grasa para freír debe estar caliente pero no humeante. Si está muy frío, la masa lo absorbe todo; si está muy caliente, se queman por fuera y quedan crudas por dentro.
Pasarlas por papel absorbente y, mientras estén calientes, espolvorealas con azúcar o dejarlas así tal cual.
Esta es una de las recetas más fáciles de hacer.(Gentileza)
Aunque la receta base es salada, el debate nacional divide a quienes las prefieren "al natural" para acompañar el mate amargo y quienes las pasan por una montaña de azúcar apenas salen del fuego. Incluso hay versiones más modernas que las rellenan con dulce de leche o las sirven con un chorrito de miel.