La freidora de aire se convirtió en la aliada número uno de la cocina rápida, pero la pizzasuele ser su gran desafío: muchas veces queda cruda abajo o quemada arriba. Para solucionar esto, el tiktoker Marc Pizza compartió su método de cocción por etapas que garantiza un resultado profesional en pocos minutos y sin ensuciar de más.
Ideal para una cena individual o para improvisar con la masa que ya tengas lista, esta técnica es la salvación para cuando no hay ganas de prender el horno y se prefiere resolver en pocos minutos.
Así queda la pizza en freidora de aire.(Captura)
Los ingredientes para hacer una deliciosa pizza en la freidora de aire
Estas cantidades rindes para hacer entre 3-4 pizzas en la freidora de aire:
500 g de harina 000
300 ml de agua templada
3 g de levadura seca (o 9 g de levadura fresca)
10 g de sal
20 ml de aceite de oliva virgen extra
Para la salsa: Tomate triturado natural, aceite de oliva, sal y orégano
Mozzarella rallada o en trozos de buena calidad.
Toppings: Albahaca fresca, jamón cocido o lo que más te guste.
El paso a paso para hacer una pizza en la freidora de aire
Disolver la levadura en el agua templada.
Agregar la harina poco a poco, sumar la sal y el aceite.
Amasar por 10 minutos hasta que esté lisa.
Dejar leudar en un bowl aceitado hasta que duplique su tamaño (1 a 2 horas).
Precalentar la freidora a temperatura máxima (200°C) durante 10 minutos. Es fundamental para que la masa no quede gomosa.
Estirar un bollo de masa sobre un trozo de papel encerado.
Pinchar toda la superficie con un tenedor para evitar que se infle como un globo dentro de la canasta.
Colocar la masa con la salsa de tomate en la freidora.
Cocinar a 200°C durante 6 minutos.
Retirar la base precocida y agregar la mozzarella y tus ingredientes favoritos.
Volver a meter la pizza, pero esta vez quitá el papel encerado.
Cocinar por 3 minutos más; al circular el aire directamente por debajo, el piso quedará bien firme y dorado.
Al retirar el papel en la segunda etapa, el flujo de aire caliente imita el calor de piedra de un horno tradicional. El resultado es una pizza con bordes dorados y una base que aguanta perfectamente el peso de los ingredientes.