El pasado fin de semana el Gobierno Nacional anunció la asignación de 1.000 millones de pesos para mitigar los efectos de la bajante, que incluyen “la afectación sobre el abastecimiento y calidad del agua potable, la navegación y operaciones de puerto, el ecosistema, la fauna íctica y la generación de energía hidroeléctrica”.

En ese marco también pidió a las provincias donde se registra la mayor bajante del Paraná en los últimos 77 años, que sus poblaciones extremen los cuidados con uso y consumo del agua potable. Las alertas también se extienden a la diezmada actividad en los puertos de Rosario, Corrientes, Chaco y Santa Fe capital, debido a la reducción de los canales de navegación para embarcaciones de gran calado.

En la imagen un sector abandonado del puerto correntino sobre un extremo del Parque Mitre.Javier Aguirre

El río es la vía de transporte del 80% de las exportaciones del agro argentino y fuente de agua potable y energía importantes poblaciones urbanas. Sin embargo, debido a una prolongada escasez de lluvias en el sur de Brasil el Paraná actualmente está en su nivel más bajo desde 1944.