La vendedora del local no se percató del error, solamente se dio cuenta cuando el cliente regresó para contarle lo sucedido.


En la última semana un joven se acercó a un quiosco en pleno centro correntino para realizar una carga en su tarjeta SUBE. Solicita que le acrediten 100$, pero la chica que lo atendía en ese momento cometió el error de cargar 1000$. Cuando el joven se dio cuenta regresó al local para devolver la diferencia de los 900$.

Pidió que le carguen 100$, pero le acreditaron 1000$. Devolvió la diferencia.

Marcos, ese es el nombre del cliente, se dirigió al local de La Rioja entre Yrigoyen y Junín en pleno microcentro correntino para poder cargar su tarjeta lo que le permitiría viajar en colectivo. Al subir al micro se percató del exceso en su saldo y por eso regresó al negocio donde le prometió a la chica que lo atendió regresarle la diferencia.

Esta historia tuvo el final feliz porque Marcos cumplió con su palabra y fue conocida por las redes sociales ya que el propio cliente se decidió a contar lo sucedido, algo que después fue confirmado por la propia empleada del negocio.




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