El revelador relato de un inquilino de Claudio Barrelier tras el femicidio de Agostina Vega: "Se quebró"
Un vecino que compartió tiempo y espacio con el imputado reveló la inquietante escena que presenció en la casa de Cofico una vez cometido el asesinato.
La charla que tuvo el inquilino con Claudio Barrelier luego de haber cometido el femicidio de Agostina Vega.(Collage La Voz y redes sociales.)
Los testimonios de quienes vivían en la“casa del horror”en calle Juan del Campillo al 800 comienzan a reconstruir el rompecabezas judicial. Matías, uno de los inquilinos del lugar, aportó detalles fundamentales sobre el comportamiento de Claudio Barrelier horas después de la desaparición de Agostina Vega.
El relato se sitúa en la noche del lunes 25 de mayo, alrededor de las 22. Para ese momento, según la hipótesis del fiscal Raúl Garzón, Agostina ya había sido asesinada y sus restos descartados en un descampado de Ampliación Ferreyra.
Una reunión familiar bajo sospecha
Al regresar a la propiedad junto a una joven llamada Ludmila, Matías se dirigió directamente a la habitación del principal sospechoso. Lo que encontró fue una escena cargada de tensión: Barrelier estaba acostado en su cama, rodeado por su madre, Viviana, y Marianela, la madre de su hija.
Las imágenes de la casa de Barrelier por dentro.(Perfil Córdoba.)
“Lo vi a Claudio acostado, estaba bajoneado, triste”, describió el testigo ante la Justicia. En ese contexto de supuesta angustia, el acusado rompió el silencio para intentar despegarse del hecho que ya empezaba a cercarlo mediáticamente.
Barrelier le confesó a su inquilino: “Me están culpando de la desaparición de Agostina”. Fue entonces cuando ensayó su primera coartada: aseguró que solo la había visto para darle dinero para un Uber y que por eso lo señalaban como la última persona en verla con vida.
Llanto, frazada y caras de duda
Sin embargo, el relato de Matías expone una actitud que los investigadores analizan como una posible puesta en escena. Al dar su versión del Uber, el imputado se quebró emocionalmente delante de los presentes.
La casa del detenido por el femicidio de Agostina Vega.(La Voz.)
“Seguidamente se puso mal, se tapó con una frazada porque se quebró, se largó a llorar y no quiso hablar más”, recordó el inquilino en su declaración. Ante el hermetismo, los testigos abandonaron la habitación, quedando solo su madre, Viviana, para consolarlo.
Matías también puso el foco en la reacción de Marianela Palmero, pareja de Barrelier. Según su testimonio, ella tenía una expresión “llena de preguntas, como de no entender”, aunque prefirió guardar silencio y no emitir opinión en ese momento crítico.
El supuesto vínculo entre Soledad Andreani y la pareja de Barrelier.(El Doce)
El contraste con las pruebas científicas
Este testimonio de “tristeza” y llanto contrasta fuertemente con la frialdad que Barrelier mostró en los registros audiovisuales de la causa. Cámaras de seguridad lo captaron vigilando dispositivos frente a su casa y fumando con total parsimonia mientras cargaba tachos y palas en un vehículo.
Además, los peritajes científicos en la vivienda de barrio Cofico debilitan cualquier intento de defensa. En el baño de la propiedad, el reactivo luminol detectó rastros positivos de sangre que habían sido sometidos a un proceso de limpieza.
A un mes del femicidio, la querella del padre de Agostina insistió en que el entorno de Barrelier debe ser investigado a fondo. Mientras tanto, el principal acusado permanece detenido en Bouwer, enfrentando una imputación por homicidio triplemente calificado que podría llevarlo a cumplir la pena máxima.