Persecución y encubrimiento: quiénes son los 6 policías imputados por la muerte de Tomás Orihuela en Córdoba
La causa por la muerte del joven hallado ahorcado en una comisaría dio un giro explosivo en Córdoba.


La muerte de Tomás Orihuela, el joven de 19 años que apareció sin vida en la Comisaría Sexta de barrio General Paz, se convirtió en uno de los casos más resonantes de los últimos meses. Lo que inicialmente fue presentado como un presunto suicidio ahora expone una trama judicial marcada por detenciones ilegales, supuestas persecuciones personales y un posible intento de encubrimiento policial.

El fiscal Andrés Godoy imputó a seis efectivos de la Policía de Córdoba y la investigación avanza sobre una hipótesis alarmante: Tomás nunca debió haber estado detenido.
Según la fiscalía, las órdenes utilizadas para arrestarlo el pasado 26 de abril estaban vencidas o directamente no existían. A pesar de eso, el operativo siguió adelante.
Dentro del grupo de imputados, la situación más comprometida es la de una mujer policía que permanece detenida. De acuerdo con la investigación, la agente ya había tenido conflictos previos con Tomás Orihuela durante los meses anteriores al hecho.

La fiscalía sospecha que existía un presunto “ensañamiento” contra el joven y que la detención habría sido impulsada pese a las advertencias judiciales.
Uno de los datos más delicados del expediente señala que desde la Unidad Judicial le habrían informado a la agente que la orden de captura no estaba vigente. Sin embargo, decidió continuar con el procedimiento igualmente. Para los investigadores, esa decisión terminó desencadenando la tragedia.
Otro de los nombres que generó fuerte impacto dentro de la fuerza es el de un comisario imputado por encubrimiento agravado. La acusación apunta a un supuesto intento de eliminar pruebas clave de la causa. Según la investigación, el jefe policial le habría entregado su teléfono celular a la agente detenida para que pudiera borrar mensajes comprometedores relacionados con el operativo.

Además del comisario y la mujer policía, también fueron imputados: los dos agentes que realizaron el arresto, el chofer del móvil policial, y los efectivos encargados de custodiar las celdas al momento del fallecimiento. Todos enfrentan acusaciones por privación ilegítima de la libertad, homicidio culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
En medio del avance judicial, un audio enviado por Tomás Orihuela a su madre horas antes de morir generó una fuerte conmoción social. “Tengo miedo de que me frenen en algún control y me lleven por nada”, decía el joven en el mensaje.

La frase se volvió central para la investigación y para el reclamo de la familia, que sostiene que lo ocurrido no fue un error aislado sino una “muerte anunciada”.
Según el expediente, Tomás pasó más de cuatro horas dentro de un patrullero antes de ser trasladado a la Comisaría Sexta. Cerca de las 21 fue ingresado a una celda y apenas media hora después apareció ahorcado con su propio buzo.
Aunque la autopsia determinó que no presentaba signos de violencia física externa, la Justicia intenta establecer si existió algún tipo de instigación o presión psicológica previa.