La nueva decisión de Ludmila, una de las detenidas por el caso Agostina Vega
Eugenia Ludmila Ascarruz, imputada por encubrimiento en el femicidio de la adolescente, se presentó en Tribunales II junto a Matías Córdoba. El estado de la causa.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en barrio Cofico, sumó un capítulo de alta tensión este viernes 14 de agosto en los Tribunales II de Córdoba.

Eugenia Ludmila Ascarruz, detenida bajo la acusación de encubrimiento agravado, compareció ante el fiscal de instrucción Raúl Garzón, pero su paso por la fiscalía dejó más dudas que certezas entre los investigadores.
Ascarruz sorprendió a las autoridades judiciales al hacer uso de su derecho constitucional de abstenerse de declarar sobre lo ocurrido la noche del crimen. Sin embargo, la novedad más llamativa de la jornada es que la imputada actualmente no cuenta con una abogada defensora que la asista en esta etapa crítica del proceso.

Esta situación contrasta drásticamente con la de su pareja, Matías Jesús Córdoba, quien sí prestó testimonio ante el fiscal Garzón a pesar de no contar con asistencia legal en ese momento.
Para el Ministerio Público Fiscal (MPF), los inquilinos de la casa de Claudio Barrelier tuvieron un rol en el favorecimiento real y personal del autor material del hecho.
Garzón calificó la comparecencia de los inquilinos como “un acto imprescindible para el avance de la causa”, subrayando la gravedad de sus conductas. Según las pruebas, ambos conocieron lo sucedido en la planta baja de la vivienda y llevaron adelante omisiones que impactaron negativamente en la administración de justicia.
La decisión de detener a los habitantes de la planta alta respondió a los resultados de una pericia acústica realizada el miércoles 5 de agosto en la propiedad de calle Juan del Campillo 878.

Los investigadores recrearon las condiciones sonoras exactas de la madrugada del crimen emitiendo el hit de cuarteto “No se escucha chingón” del grupo DesaKTa2 a distintos volúmenes y frecuencias. Los resultados técnicos incorporados al expediente confirmaron que, desde el primer piso, era “materialmente imposible” no percibir los gritos de auxilio de la menor.
Los registros de las cámaras de seguridad indican que la pareja ingresó al domicilio a las 23.04 del sábado 23 de mayo y permaneció allí durante 9 horas y 50 minutos. Durante ese extenso lapso de tiempo, la querella sostiene que el sonido en la propiedad se transmitía sin obstáculos, funcionando como una “caja de zapatos” donde se oía con claridad hasta el ruido de las canillas.

Con Ludmila en silencio y sin defensa técnica, la causa que ya acumula seis detenidos se encamina a ser elevada a juicio oral entre finales de este año y principios de 2027.