La hija de Soledad Andreani rompió el silencio en el caso Agostina Vega: "Mi mamá es inocente"
La ex trabajadora de Wachitas Bar está imputada por encubrimiento agravado y permanece detenida por su vínculo con Claudio Barrelier.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, sumó un nuevo capítulo con el testimonio de la hija Soledad Andreani, una de las personas detenidas por presunto encubrimiento.

Se trata de la hija de Soledad Andreani, expareja de Claudio Barrelier, el principal acusado por el crimen. La mujer permanece detenida e imputada por encubrimiento agravado. Su hija cuestionó los elementos que llevaron a su madre a prisión y aseguró que el préstamo del auto utilizado por Barrelier era una situación habitual entre ambos.
La joven, cuya identidad se mantiene en reserva, también apuntó contra el accionar de los investigadores durante las primeras horas de la búsqueda de Agostina y sostuvo que algunas decisiones podrían haber cambiado el rumbo de la causa.
La hija de Andreani sostuvo que su madre no tenía conocimiento de los planes de Barrelier y que la principal evidencia que la vincula con el crimen es el Ford Ka negro que el hombre utilizó para trasladar y posteriormente descartar el cuerpo de Agostina.
“La acusan de saber lo que hizo Claudio Barrelier sin pruebas. La única prueba es que le haya prestado el auto a su pareja”, expresó. Según su relato, Andreani se encuentra atravesando un momento emocional delicado desde su detención y considera que está privada de su libertad injustamente. También destacó que, desde el comienzo de la investigación, su madre colaboró con los investigadores y entregó dispositivos electrónicos que podían ser de interés para la causa.
La familia intenta demostrar así que el vínculo de Andreani con Barrelier y el uso compartido del vehículo no implicaban necesariamente que la mujer conociera lo que el hombre habría hecho con Agostina.
Uno de los principales argumentos de la defensa está relacionado con la manera en que Barrelier utilizaba el automóvil. La hija de Andreani explicó que era habitual que el hombre utilizara el Ford Ka. Según contó, Barrelier solía llevar a su pareja a trabajar a un bar y quedarse con el vehículo para luego pasar a buscarla durante la madrugada.

“Era normal que él tuviera el auto, por eso mismo mi mamá le sacó una cédula azul para que pudiera manejarse tranquilo”, explicó. La existencia de esa autorización para conducir es uno de los elementos que la familia utiliza para sostener que el hecho de que Barrelier estuviera al mando del vehículo la noche del crimen no demuestra, por sí solo, que Andreani conociera el destino que tendría el rodado. La Justicia, en cambio, investiga si la mujer tuvo algún grado de conocimiento o participación en las maniobras posteriores al asesinato.
La joven también cuestionó el accionar policial durante las primeras horas posteriores a la desaparición de Agostina. En particular, hizo referencia a la primera declaración de Barrelier, quien habría dado una versión falsa vinculada con un supuesto “auto rojo”. Para la hija de Andreani, si los investigadores hubieran profundizado en esa contradicción desde el comienzo, el resultado podría haber sido diferente.

“Si a él lo hubieran tenido demorado y comprobaban que era mentira lo que dijo, a la nena la encontraban en su casa y el nombre de mi mamá no salía en ningún lado”, afirmó.
La declaración forma parte de los cuestionamientos que el entorno de Andreani viene realizando sobre el avance inicial de la pesquisa. Sin embargo, la Justicia continúa analizando qué grado de responsabilidad tuvo cada una de las personas que rodeaban a Barrelier antes y después del crimen.
El expediente ya tiene seis personas detenidas e imputadas. Además de Barrelier y Andreani, la Justicia avanzó contra otros sospechosos por presunto encubrimiento.
Entre ellos se encuentran Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Ascarruz, una pareja que alquilaba una habitación en la planta alta de la vivienda de calle Juan del Campillo, donde se investiga que ocurrió el ataque contra Agostina.

En ese caso, una de las principales pruebas incorporadas al expediente es una pericia acústica realizada en la vivienda. Los investigadores buscaron recrear las condiciones sonoras de la madrugada del 24 de mayo, cuando ocurrió el crimen, y determinar si los habitantes de la planta superior podían escuchar los pedidos de auxilio de la adolescente.
Según los resultados que maneja la fiscalía, los sonidos podían percibirse desde el sector que ocupaba la pareja, un elemento que complicó su situación procesal.
Mientras la investigación avanza, la familia de Soledad Andreani insiste en que la mujer no tuvo participación en el asesinato y cuestiona que haya sido vinculada al crimen a partir del uso del vehículo.
La causa intenta ahora determinar qué sabía cada uno de los detenidos, qué ocurrió dentro de la vivienda durante la madrugada del 24 de mayo y qué maniobras se realizaron posteriormente para ocultar el cuerpo de Agostina.