Las 5 cosas que hay que hacer después de los 60 para cuidar la memoria, según Alberto Cormillot
Alberto Cormillot destacó una investigación latinoamericana que encontró beneficios en la memoria, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas.

Cuidar la salud del cerebro después de los 60 años no depende de una única actividad. El doctor Alberto Cormillot explicó cinco hábitos que, aplicados de manera conjunta, pueden contribuir a mejorar la función cognitiva y fortalecer la reserva cognitiva durante esta etapa de la vida.

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El especialista habló del tema al aire de Alguien tiene que decirlo, el programa de Eduardo Feinmann, a partir de los resultados de LatAm-FINGERS, un estudio liderado por la investigadora argentina Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI, y publicado en The Lancet.
La investigación siguió durante dos años a 1.065 adultos de entre 60 y 77 años de 11 países de América Latina. En lugar de analizar una única conducta, evaluó una intervención que combinó actividad física, alimentación saludable, entrenamiento cognitivo, control de factores cardiovasculares y participación social.

Según los resultados difundidos, la intervención multidominio produjo una mejora de la función cognitiva 55% mayor en comparación con las recomendaciones generales de salud. También se observaron beneficios en aspectos como la memoria, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas.
Las 5 cosas que tenés que hacer después de los 60 para cuidar la función cognitiva
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— Vía País (@ViaBsAscomar) September 23, 2026
- Hacer ejercicio cuatro veces por semana
El primer hábito destacado por Cormillot es mantener una rutina de actividad física. En el estudio, los participantes realizaron ejercicio supervisado cuatro veces por semana.
La propuesta no se limitó a caminar o realizar ejercicios aeróbicos. También incorporó actividades de fuerza, coordinación y equilibrio, buscando trabajar distintas capacidades físicas de manera conjunta.
- Mejorar la alimentación
El segundo punto es adoptar una alimentación saludable. Los participantes recibieron asesoramiento nutricional basado en principios de dos patrones alimentarios ampliamente estudiados: la dieta mediterránea y la dieta DASH.
El objetivo es sostener una alimentación equilibrada como parte de una estrategia integral de cuidado de la salud, en lugar de recurrir a cambios aislados o temporales.
- Entrenar el cerebro
Así como se trabaja el cuerpo, la propuesta incorpora ejercicios específicos para estimular diferentes funciones mentales.
Cormillot mencionó distintas herramientas y juegos de entrenamiento cognitivo, entre ellos Activa la mente, Play in Mind, Cognitest, Synapse Gene y Vote On.
Este tipo de actividades busca ejercitar capacidades como la memoria, la atención y otras habilidades cognitivas. El entrenamiento mental fue uno de los componentes de la intervención y no una estrategia utilizada de manera aislada.
- Controlar la presión, la glucemia, el peso y los lípidos
El cuarto hábito está relacionado con la salud cardiovascular. La propuesta contempla controles periódicos de factores como la presión arterial, el peso corporal, la glucemia y los niveles de lípidos.
El seguimiento de estos indicadores forma parte del abordaje integral evaluado por los investigadores y permite detectar y tratar factores de riesgo que también pueden repercutir sobre la salud cerebral.

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- Mantener una vida social activa
El último punto puede resultar menos evidente que el ejercicio o la alimentación, pero también formó parte de la estrategia: sostener vínculos y una participación social activa.
En el estudio se realizaron encuentros grupales y seguimiento de los participantes. La interacción con otras personas se incorporó así como uno de los pilares de la intervención destinada a favorecer la salud cognitiva.
Por qué la clave está en combinar los cinco hábitos
Uno de los puntos centrales del estudio es que los cinco factores fueron evaluados como parte de una misma intervención. Por eso, sus resultados no significan que realizar únicamente juegos de memoria, cambiar la alimentación o hacer ejercicio produzca por sí solo el mismo efecto observado en la investigación.
La propuesta apunta a un abordaje integral: moverse con regularidad, alimentarse de manera saludable, mantener el cerebro activo, controlar los factores cardiovasculares y sostener los vínculos sociales.
De acuerdo con lo explicado por Cormillot, incorporar estos cinco pilares después de los 60 puede contribuir al cuidado de la función cognitiva y la reserva cognitiva. Los hábitos no reemplazan los controles médicos ni permiten garantizar que una persona evitará enfermedades neurodegenerativas, pero sí reúnen distintas conductas asociadas con un envejecimiento más saludable.
