Caso Agostina Vega: las tres pruebas que complicaron a los inquilinos de Claudio Barrelier
La Justicia de Córdoba ordenó detener a una pareja que vivía en la planta alta del inmueble de barrio Cofico.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó dos nuevas detenciones y volvió a poner el foco en las personas que se encontraban en la vivienda de Claudio Barrelier. Por orden del fiscal Raúl Garzón, fueron detenidos Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Ascarruz, una pareja que alquilaba un sector de la planta alta del inmueble donde, según la investigación, ocurrió el ataque contra la adolescente de 14 años.

Ambos fueron imputados por encubrimiento agravado. La hipótesis de la fiscalía apunta a determinar si tuvieron conocimiento de lo que sucedía durante aquella madrugada y, pese a ello, no dieron aviso a las autoridades.
Uno de los elementos que tomó relevancia en la investigación fue la reconstrucción de los movimientos dentro de la vivienda. Según los registros incorporados a la causa, Agostina ingresó al domicilio alrededor de las 22.55 del 23 de mayo, mientras que Córdoba y Ascarruz llegaron aproximadamente nueve minutos después, a las 23.04.
La pareja permaneció en el inmueble hasta las 8.54 del día siguiente, por lo que estuvo allí durante toda la franja horaria en la que se habría producido el crimen. La autopsia estableció que la muerte de Agostina ocurrió aproximadamente a la 1 de la madrugada. Para los investigadores, este dato resulta relevante porque ubica a los ahora detenidos dentro de la vivienda en el momento en que se produjo el ataque.
El segundo elemento analizado por la fiscalía tiene que ver con la distribución de los ambientes. La habitación que ocupaban Córdoba y Ascarruz se encontraba en la planta alta y a pocos metros del sector donde se desarrollaron los hechos que terminaron con la muerte de la adolescente.

La distancia fue considerada relevante a partir de las declaraciones iniciales de la pareja, quienes habrían manifestado que durante aquella noche no escucharon ruidos ni percibieron ninguna situación fuera de lo habitual. Por eso, los investigadores decidieron avanzar con una medida destinada a determinar si esa explicación resultaba compatible con las características acústicas del inmueble.
El tercer elemento fue una reconstrucción acústica realizada el miércoles 5 de agosto, en condiciones similares a las de la noche del crimen. Durante el procedimiento, los especialistas reprodujeron sonidos y música a distintos niveles de volumen para establecer qué podía escucharse desde la planta alta y desde otros sectores de la propiedad.
El resultado de la prueba es ahora una de las evidencias centrales incorporadas al expediente. Según fuentes vinculadas a la investigación, los sonidos producidos en la planta baja podían percibirse desde el sector ocupado por los inquilinos. La medida busca determinar, con parámetros técnicos, si los pedidos de auxilio de Agostina podían haber sido escuchados por quienes se encontraban en el piso superior.
Las nuevas detenciones fueron recibidas con expectativa por la familia de la víctima. Miguel Heredia, abuelo de Agostina, había cuestionado desde el comienzo la posibilidad de que las personas presentes en la vivienda no hubieran advertido lo que estaba ocurriendo.

“Veníamos diciendo que todos los que estaban en esa casa tenían algo que ver, porque no puede ser que no se escuche nada”, sostuvo. Con Córdoba y Ascarruz, ya son seis las personas detenidas en el marco de la causa. Claudio Barrelier continúa señalado como el principal acusado, mientras que Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero permanecen detenidos por presunto encubrimiento.
Ahora, la fiscalía deberá avanzar sobre las pruebas reunidas para establecer qué ocurrió dentro de la vivienda durante las horas previas y posteriores a la muerte de Agostina y cuál fue el grado de responsabilidad que pudo tener cada una de las personas que se encontraban allí.