Una histórica empresa de Córdoba pide reducir la jornada laboral a 3 días
La propuesta también contempla pagar el 50% de las jornadas no trabajadas.


La crisis que atraviesa buena parte de la industria vinculada al campo volvió a golpear a Las Varillas, uno de los principales polos metalúrgicos de Córdoba. En las últimas horas, Pauny, histórica fabricante de tractores radicada en esa localidad, presentó ante el Ministerio de Trabajo provincial una propuesta para reducir la actividad de su planta.

La medida, que alcanza a unos 500 trabajadores directos, generó un fuerte rechazo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y abrió una negociación contrarreloj para evitar que el ajuste termine impactando todavía más sobre los ingresos de los empleados.
La empresa solicitó implementar un esquema de emergencia que contempla reducir la jornada laboral a tres días por semana. El planteo establece que los trabajadores cobren la totalidad de las jornadas efectivamente trabajadas y el 50% de los salarios correspondientes a los días en los que la planta permanezca paralizada.
La propuesta fue presentada formalmente ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba, en el marco de la caída de la demanda de maquinaria agrícola. Pauny, con sede en Las Varillas, es una de las principales fabricantes de tractores del país y ocupa el cuarto lugar en volumen de ventas dentro de ese segmento, según datos citados en el marco de la negociación.
La respuesta del gremio metalúrgico fue contundente. La UOM rechazó la reducción de la jornada y cuestionó que una nueva disminución de los ingresos pueda ser absorbida por los trabajadores.
Desde el sindicato señalaron que los empleados ya atravesaron durante el último tiempo suspensiones y esquemas de reducción salarial, por lo que consideran que el margen para afrontar otro recorte es prácticamente inexistente.

La organización gremial, de todos modos, reconoce la situación económica planteada por la empresa y la necesidad de encontrar una alternativa que permita sostener los puestos de trabajo.
El principal punto de discusión es cómo repartir el impacto de la caída de la actividad sin que el ajuste recaiga nuevamente sobre los salarios.
El conflicto actual tiene como antecedente las dificultades que Pauny ya atravesó durante 2025, cuando la empresa implementó un esquema de contingencia frente a la caída de las ventas.
En aquel momento, la fábrica había reducido las horas de trabajo y los trabajadores percibieron alrededor del 70% de los haberes correspondientes a las jornadas no trabajadas.

Después del receso de enero y del reinicio de la actividad en febrero, la expectativa estaba puesta en una recuperación progresiva del mercado de maquinaria agrícola.
Sin embargo, la mejora esperada no llegó con la intensidad prevista y la empresa volvió a plantear la necesidad de adoptar medidas para atravesar el escenario.
La situación tiene además un impacto que excede a los empleados de Pauny: alrededor de la planta funciona una importante red de proveedores y empresas vinculadas a la actividad metalúrgica, por lo que cualquier reducción significativa de la producción puede repercutir sobre otros puestos de trabajo de la región.
Ante el rechazo sindical, las partes acordaron pasar a un cuarto intermedio y continuar las negociaciones en una nueva audiencia ante el Ministerio de Trabajo provincial.

El encuentro está previsto para este miércoles y será determinante para definir si Pauny avanza con el esquema propuesto, si la UOM modifica su posición o si aparece una alternativa para sostener la actividad sin aplicar una reducción tan fuerte sobre los salarios.
Mientras tanto, en Las Varillas crece la preocupación por el futuro de los 500 trabajadores directos de la fábrica y por el impacto que una eventual reducción de la producción podría tener sobre toda la cadena industrial vinculada a la empresa.