Cerró una reconocida panadería en Córdoba: qué pasó con la única sucursal de la cadena belga
El hecho tomó por sorpresa a los vecinos del sector. Lo que se sabe.


El mapa gastronómico de Córdoba sumó una baja inesperada. Le Pain Quotidien, la reconocida cadena belga especializada en panadería, desayunos y gastronomía de estilo saludable, cerró el único local que tenía en la provincia.

La sucursal funcionaba en Corteza Mall, en La Calera, y dejó de operar sin que la compañía difundiera, al menos hasta el momento, un comunicado oficial explicando las razones de la decisión.
El cierre también llamó la atención porque se produjo sin una comunicación previa a los clientes y porque el local ya no aparece en el buscador oficial de sucursales de la marca.
La salida de Le Pain Quotidien de Córdoba se produjo de manera silenciosa. El establecimiento que funcionaba en Corteza Mall ya no recibe clientes y la marca dejó de incluirlo entre sus puntos de venta activos.
Hasta ahora, no trascendieron explicaciones oficiales sobre si se trata de una decisión definitiva o si existe la posibilidad de que la cadena vuelva a desembarcar en otro punto de la provincia.
La situación genera interrogantes en el sector gastronómico cordobés, especialmente porque la marca había elegido el interior del país como parte de una estrategia de expansión que contempló distintas provincias.
Le Pain Quotidien nació en Bruselas en 1990, de la mano del chef Alain Coumont. Su propuesta se construyó alrededor de panes artesanales, productos de panadería y una gastronomía asociada a ingredientes frescos y preparaciones sencillas.

La cadena desembarcó en Argentina en 2012, con su primer establecimiento en el barrio porteño de Palermo. En aquel momento, la compañía había proyectado una inversión de 6,5 millones de dólares para desarrollar 15 locales en cuatro años. La expansión inicial estuvo concentrada en Buenos Aires, aunque posteriormente el modelo de franquicias permitió llevar la marca a otras provincias. Con el tiempo, la firma sumó establecimientos en distintos puntos del país, entre ellos Mendoza, Tucumán y Córdoba.
El local cordobés representaba la llegada de la marca a la provincia con una propuesta basada en sus productos clásicos, entre ellos panes de masa madre, croissants y tartines.

La expansión mediante franquicias implicaba diferentes niveles de inversión de acuerdo con el formato elegido. Según información difundida por la compañía, los modelos más pequeños requerían una inversión inicial de alrededor de US$ 65.000, mientras que los locales tradicionales demandaban una superficie mayor.
La llegada a Córdoba se produjo en un contexto en el que distintas cadenas gastronómicas internacionales buscaban ampliar su presencia fuera de Buenos Aires y captar consumidores en mercados provinciales.
Por ahora, no existe una explicación oficial sobre los motivos del cierre. Ese dato impide determinar si la decisión estuvo relacionada exclusivamente con el desempeño del establecimiento de La Calera, con las condiciones del mercado gastronómico o con una eventual revisión de la estrategia de expansión de la compañía.

También resta saber si la salida de Córdoba será permanente o si la marca podría buscar una nueva ubicación en la provincia. El cierre se suma así a los movimientos que atraviesa el sector gastronómico, donde las marcas deben adaptarse a un escenario marcado por cambios en los hábitos de consumo, costos operativos elevados y una creciente competencia por el público.