“Hilda era como mi abuela”: habló una acusada por el crimen que conmocionó a Córdoba en 2024
A horas del juicio previsto para el 20 de agosto, un planteo de nulidad frenó el debate contra Romina Ledesma y Cristian Ríos por el homicidio de la mujer, ocurrido en Oncativo.
Cristian Ríos y Romina Ledesma, actuales detenidos por el crimen de Hilda Zoia.(Gentileza)
El crimen de Hilda Luisa Zoia, la mujer de 79 años asesinada en agosto de 2024 en Oncativo, sumó un inesperado giro judicial a horas del comienzo del juicio oral. El debate, que debía comenzar el 20 de agosto en la Cámara 6 del Crimen de Córdoba, con jurados populares, fue suspendido a raíz de un planteo de nulidad presentado por la querella.
La medida dejó en pausa el proceso contra Romina Ledesma (41) y Cristian Ríos (45), acusados como coautores de homicidio calificado, delito que contempla una pena de prisión perpetua.
Mientras la Justicia analiza el planteo, Ledesma rompió el silencio desde la prisión domiciliaria que cumple desde hace dos años. La mujer insiste en su inocencia y cuestiona distintos aspectos de la investigación.
“Hilda era como si fuera mi abuela”
Ledesma conocía a Zoia desde antes del crimen. Trabajaba como empleada doméstica en su vivienda de Oncativo y, según contó en diálogo con Vía Córdoba, mantenía con ella un vínculo que traspasaba lo laboral. “Hilda era como si fuera mi abuela. Siempre tuvimos un buen vínculo”, sostuvo.
La mujer recordó especialmente la relación de la víctima con sus hijos. “Hilda era lo más bueno que podía haber. Ella tenía un amor muy grande por mis hijos”, relató. Incluso mencionó que el nieto de Zoia solía jugar con uno de sus hijos. Por eso, Ledesma aseguró que nunca habría podido imaginar que terminaría acusada por el crimen.
Romina Ledesma y Cristián Ríos están detenidos por el crimen de Hilda Zoia, ocurrido en 2024 en Oncativo.(Gentileza)
“Estamos pagando por algo que no hicimos, que no nos corresponde. Jamás hubiéramos cometido un delito del cual nos acusaron injustamente”, afirmó.
La prisión domiciliaria y el proceso judicial también tuvieron consecuencias en la vida familiar del matrimonio. “A mi hijo le destruyeron la infancia.Tengo mi nena con autismo, ella estaba con terapias y se cortó todo”, expresó.
Según su relato, la acusación también puso en pausa los proyectos que tenía junto a Ríos. La pareja se había casado por civil en julio de 2024 y tenía previsto realizar la ceremonia religiosa en enero de 2025. “Nos destrozaron como familia. La estamos pasando muy mal. Tengo que lucharla día a día con un dolor muy grande”, manifestó.
Sobre su esposo, que permanece detenido en el penal de Bouwer desde hace un año y medio, agregó: “Mi marido es lo más bueno que puede haber. Es un tipo que trabajaba, llevábamos los chicos al colegio... No molestábamos a nadie”.
La defensa apunta a otro sospechoso en el crimen de Hilda
Desde el comienzo de la causa, la defensa de Ledesma y Ríos cuestiona el rumbo que tomó la investigación y sostiene que las sospechas deberían concentrarse en Emilio Exequiel Ybañez, un jornalero santiagueño que inicialmente fue imputado por el crimen y luego sobreseído.
“Yo lo único que quiero es que lo agarren, que lo detengan al santiagueño este. Hilda no se metía con nadie”, sostuvo Ledesma. Las abogadas Julieta García Gómez y Agustina Trento también cuestionaron el sobreseimiento de Ybañez y plantearon que durante la instrucción se omitieron medidas de prueba relevantes.
Emiliano Ybañez, el primer apuntado en el crimen de Zoia.(Web)
“El sobreseimiento fue negligente.Una vez que alguien es sobreseído no puede ser juzgado nunca más”, afirmó García Gómez. La defensora incluso comparó el desarrollo de la investigación con el caso de Nora Dalmasso, al considerar que existieron similitudes en cuanto a la forma de conducir la instrucción y la falta de producción de determinadas pruebas.
El planteo que frenó el juicio por el crimen de Hilda
El giro procesal se produjo a partir de un recurso presentado por el hijo de Hilda Zoia. La querella pidió declarar la nulidad del sobreseimiento de Ybañez debido a presuntas irregularidades en la notificación. Según el planteo, la resolución habría sido comunicada a una oficina que no correspondía y, por ese motivo, el sobreseimiento no estaría firme.
Pero esto también pone bajo la lupa una de las principales pruebas utilizadas para llevar a juicio a Ledesma y Ríos: el testimonio de Ybañez. El hombre había declarado inicialmente como imputado y posteriormente modificó su versión para involucrar a la pareja. La defensa sostiene que, cuando declaró como testigo, todavía debía ser considerado imputado, por lo que cuestiona la validez de esa declaración.
“Piden la nulidad de la declaración testimonial de Ybañezporque declaró como testigo mientras aún revestía la calidad de imputado”, explicó García Gómez.
La consecuencia podría ser determinante. Si la Justicia hace lugar al planteo, la causa podría retroceder hasta la etapa de investigación penal preparatoria. “En caso de otorgar la nulidad, el caso se retrotrae a la investigación penal preparatoria”, advirtió la abogada.
Cómo fue el crimen de Hilda en Oncativo
El asesinato de Hilda ocurrió en agosto de 2024 en su vivienda de Oncativo, donde uno de sus hijos la encontró sin vida. El cuerpo presentaba signos de un ataque sexual, golpes en la cabeza y evidencias compatibles con estrangulamiento.
Uno de los testimonios centrales de la causa fue el de Ybañez, el primer detenido por el crimen, quien brindó versiones contradictorias durante la investigación. En un primer momento, confesó el asesinato y aseguró haber golpeado a Zoia con un jarrón y haberla mordido en un brazo. Sin embargo, posteriormente cambió su relato y sostuvo que Cristian Ríos lo había obligado, bajo amenaza con un arma de fuego, a ingresar a la vivienda y mantener contacto sexual con el cuerpo de la víctima cuando ella ya estaba muerta. En esa segunda versión también involucró a Romina Ledesma.
Tanto Ledesma como Ríos rechazaron las acusaciones. La mujer, quien trabajaba en la vivienda de Zoia, sostuvo su inocencia y la de su esposo y aseguró que mantenía una relación cercana con la víctima. Por su parte, la fiscal Patricia Baulies dio como verosímil la versión de Ybañez y dictó su sobreseimiento.
El ADN de Ybañez bajo las uñas de Hilda Zoia
A la discusión sobre las declaraciones se suma otro elemento incorporado al expediente: se detectó ADN de Ybañez debajo de las uñas de Hilda Zoia.
La fiscal Baulies relativizó el resultado y sostuvo que la presencia del material genético no necesariamente implica que haya existido un contacto violento. “Que haya ADN de él en una uña no significa nada. Es más de la contaminación”, afirmó a La Voz.
Para la defensa, en cambio, se trata de un indicio que debería ser analizado en el contexto del crimen y podría ser compatible con un forcejeo. Por eso, García Gómez consideró que el planteo de nulidad puede abrir una nueva oportunidad para revisar la investigación. “Es luz de esperanza para que haya justicia para Hilda y que Ybañez pueda ser juzgado”, sostuvo.
Por ahora, el juicio contra Ledesma y Ríos quedó suspendido. La decisión que adopte la Cámara respecto del planteo de la querella será determinante para establecer si el expediente continúa encaminado hacia el debate oral o si, por el contrario, debe retroceder a una instancia anterior y volver a poner bajo la lupa pruebas, testimonios y responsabilidades.