Raúl Andrés Leguizamón, es director del hospital de Villa del Rosario y protagonizó un fuerte hecho de violencia y maltrato animal. El hombre, que ingresó a una fábrica y mató a un perro de un escopetazo, asegura que lo hizo para defenderse y que en realidad él y su familia eran los damnificados.

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Luego de que se desatara la polémica y que el caso comenzara a circular en diferentes medios, el hombre salió a intentar aclarar la situación y explicar qué lo llevó a tomar la decisión.

“Mi casa queda a unos 1.200 metros de la fábrica. Esta fue la tercera oportunidad en la que los mismos perros, de los mismos dueños, de la misma fábrica me hacen daño”, exclamó Leguizamón en declaraciones a Cadena 3.

Y detalló: “La primera vez me habían matado un potrillo encerrado en corral. Hablé con ellos y me dijeron que no iba a volver a suceder. La segunda vez me mataron dos ciervos. El domingo llegamos al predio y me encuentro con la triste realidad de que me estaban matando cuatro ovejas e hiriendo a las otras”.

La decisión de matar a uno de los perros, según el propio Leguizamón, surge porque se sintió amenazado. “En ese momento se dio vuelta el Rottweiler, un perro de unos 60 kilos, pasó por debajo del corral y nos encaró a nosotros. Ahí abrí fuego, para defenderme y defender a los que venían conmigo”, indicó.

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Además, remarcó que todo ocurrió dentro de su terreno. “Los perros vinieron a mi campo. Todo lo que pasó, pasó en mi predio. Yo me defendí. Las víctimas somos nosotros. Me han matado un potrillo, un ciervo y ocho ovejas. No me mató las otras porque llegué en el momento justo”, se quejó.

Por último, el profesional aseguró: “Me arrepiento de haberme llegado hasta la fábrica, fue una emoción violenta. De lo que no me arrepiento es de haber defendido mi propiedad, mis animales, mi familia y mi integridad del ataque de esos animales”.

Denuncia e imputación

Raúl Andrés Leguizamón fue denunciado por coacción agravada, daños y amenazas en la comisaría de Villa del Rosario que lo elevó a la fiscalía de Río Segundo. A su vez, se le aplicó la Ley Sarmiento por maltrato animal y quedó imputado. La causa es llevada adelante por el fiscal Alejandro Peralta Ottonello.

La dueña de la fábrica en donde se apareció Leguizamón, Carolina Carrasquera, asegura que el hombre se apareció con la escopeta en la fábrica, amenazó al guardia y allí mató al perro. “Después empezó a correr por el lugar y a dar vueltas con el cuadriciclo buscando a los otros dos perros para matarlos, pero no los encontró”, explicó la mujer.