“Se aprovechaba de la necesidad”: el duro relato sobre las mujeres de Wachitas Bar
Un testimonio expuso presuntas situaciones de explotación, drogas, insalubridad y posibles irregularidades.


La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó un testimonio que podría aportar nuevas claves sobre el funcionamiento de Wachitas Bar. Una mujer identificada como Carla, extrabajadora del local, describió un escenario atravesado por la explotación, la precariedad y la vulnerabilidad.

Según su relato a El Doce, muchas de las mujeres que trabajaban en el lugar atravesaban situaciones económicas extremas y carecían de alternativas habitacionales. En ese contexto, denunció que el establecimiento operaba bajo dinámicas de explotación que afectaban especialmente a quienes se encontraban en mayor situación de fragilidad.
Carla aseguró haber trabajado en el lugar entre 2020 y 2024 y señaló que el bar era administrado por Soledad Andreani, actualmente detenida e imputada por encubrimiento agravado en el caso Agostina Vega.

De acuerdo con la denunciante, el sistema funcionaba mediante “salidas”, donde las trabajadoras debían entregar parte de sus ingresos. “Se aprovechaba de la situación de la gente”, sostuvo la mujer, al describir las condiciones en las que se desempeñaban muchas de las jóvenes.
También afirmó que varias de ellas aceptaban esas condiciones por necesidad económica y falta de opciones, mientras que algunas incluso residían en el lugar.
El testimonio también expuso las supuestas condiciones edilicias del establecimiento. Según Carla, los espacios utilizados para encuentros sexuales presentaban serias falencias de higiene. “Era una habitación con una cama de dos plazas, un baño chico y mugre, mugre y más mugre”, relató.

La mujer aseguró además que se retenía dinero destinado supuestamente a productos de limpieza e higiene personal, aunque esos elementos nunca llegaban. “Nunca compró un balde de lavandina, nunca compró un jabón, nunca una toalla”, afirmó.
Otro aspecto sensible del testimonio involucra la presunta circulación de estupefacientes dentro del local. Carla sostuvo que se comercializaban drogas y relató un episodio personal en el que comenzó a sentirse mal tras consumir una bebida.

Además, la denunciante hizo referencia a reuniones conocidas como “fiestitas negras”, en las que, según su relato, algunas mujeres eran presionadas para participar de encuentros con varios hombres.
Tras la aparición de Soledad Andreani en el caso de Agostina, el bar emitió un comunicado a través de redes sociales. “El bar Wachitas Bar no tiene ningún tipo de participación ni vinculación con los hechos que actualmente son objeto de investigación por parte de las autoridades competentes”, recitó el escrito.

También aseguraron que las personas señaladas (Andreani y Barrelier) no son propietarias ni forman parte de la titularidad del establecimiento. También remarcaron que colaboraron con las autoridades durante las actuaciones realizadas en el comercio.