Estos peces habitan en los sectores con poca corriente de los ríos serranos. No son agresivos, pero se defienden. 


En esta semana, dos ataques de tarariras pusieron en alerta a dos comunas de las sierras: uno fue en el río Quilpo, cerca de San Marcos Sierras, y otro en el río San Antonio, en Carlos Paz. Pero, con todo, los especialistas dicen que no hay que tener miedo, sino cuidado.

El doctor en biología Gustavo José Haro asegura que son muy raros los ataques de este pez, que generalmente prefiere permanecer tranquilo en las profundidades. 

El especialista advierte que a estos bichos les gustan las aguas donde abunda la vegetación acuática, porque es allí donde puede armar sus nidos y conseguir con mayor facilidad su comida: otros peces, como palometas, mojarritas, dientudos y bagres.

Así, el biólogo encuentra una respuesta a los ataques ocurridos en los últimos días en una cuestión de defensa: “La primavera y el verano es la época de reproducción de las tarariras, que hacen nidos –un pozo en la arena– donde tienen a sus crías”.

“La pareja se queda en cercanía de los nidos para cuidar que nade afecte el desarrollo de los pequeños peces, por eso cuando cualquier persona se acerca a un nido sin darse cuenta corre riesgo de ser mordida”, grafica Haro.

Haro explica que la tararira tiene un temperamento tranquilo, que no anda por el agua persiguiendo otros animales, sino que la emboscada es su estrategia de caza, ya que tiene una reacción rápida pero no es un hábil nadador.

¿Cómo cuidarse? Como los ataques no son frecuentes no existe un protocolo que indique cómo actuar para evitar estos accidentes, pero el biólogo aconseja, de acuerdo al comportamiento que tiene este animal: -No bañarse en lugares donde el agua no es cristalina y no se ve el fondo.

-No bañarse en sitios donde las aguas están muy quietas, donde hay poca corriente.

-Evitar sitios de los ríos con mucha vegetación acuática, son lugares que frecuentan las tarariras.


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