Gabriel Pinto, presidente de la Juventud Radical, ya había incumplido el aislamiento en otra fiesta en agosto.


La Policía de Córdoba desbarató anoche sábado por la una fiesta clandestina en una vivienda de Alta Gracia, donde decenas de personas violaban el aislamiento social obligatorio por la pandemia de coronavirus.

Entre los que incumplieron el decreto estaba Gabriel Pinto, presidente de la Juventud Radical de Santa María. Y lo llamativo es que estaba ocultó en un ropero.

Pinto se hizo conocido por convertirse en uno de los primeros pacientes en donar plasma en Córdoba, tras recuperarse del Covid-19.

Al ser “reincidente”, el joven abogado se escondió en un ropero. Lo encontraron igual.

Y porque el 22 de agosto pasado, protagonizó una situación similar en la que fue identificado mientras participaba en otro evento clandestino en el sótano de otra vivienda.

En aquella oportunidad, el joven abogado de 30 años afirmó estar “arrepentido” y consideró que no era “motivo suficiente para abandonar el radicalismo”. Ante este nuevo escándalo, sí podría dejar el cargo.


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