En el expediente judicial se detallaron presuntos errores en los protocolos, que habrían derivado en los contagios.


El geriátrico de Saldán vuelve a ser noticia, esta vez desde los pasillos de la Justicia, donde se sigue la investigación que tiene imputados a los médicos que trabajaban allí al momento de iniciarse un brote de coronavirus por el que hubo 57 contagios y 11 fallecimientos.

En estas últimas horas un informe complica la situación de uno de los profesionales de la salud, que habría cometido varias faltas en los protocolos de seguridad, según desliza el expediente de la causa a cargo del fiscal Andrés Godoy y cuyos detalles han sido dados a conocer por el sitio Cadena3.com, este viernes.

Uno de los aludidos es el médico de piso Lucas Figueroa, que figura como imputado por “propagación de enfermedad peligrosa y contagiado para las personas”, y que tendría una responsabilidad en el origen de los contagios de la residencia Santa Lucía.

En el informe se sostiene que Figueroa se presentó a trabajar “vistiendo el mismo guardapolvo que traía puesto desde el exterior, sin efectuar la correspondiente limpieza o cambio de calzado; o medirse la temperatura corporal y sin colocarse el barbijo o colocándose de manera incorrecta pese a presentar síntomas como tos, sin notificar a las autoridades del establecimiento”, se consignó.

Otro punto que lo complica surge del dato de que continuó concurriendo al geriátrico aun después de haber sido atendido en el Hospital Urrutia de Unquillo.

Allí se le habría practicado un hisopado por el covid-19 y le habrían indicado que realice el aislamiento recomendado por ser caso sospechoso.

En este punto, el expediente advierte que Figueroa no cumplió con este requisito y siguió concurriendo al trabajo.

En conclusión, para la fiscalía el profesional “creó un riesgo no permitido que se concretó en la propagación del Covid-19 en la Residencia Santa Lucía”.

Respecto del director médico, Marcelo Santiago Lázaro, su accionar fue calificado de irresponsable, ya que al trabajar de modo remoto no pudo realizar los controles de manera correcta: “fue insuficiente poder fiscalizar y controlar el debido cumplimiento del protocolo de cuidado sanitario establecido para el personal” omitiendo, además, que se designe un reemplazo u otra persona que pudiera realizar tales tareas. La falta de la debida fiscalización, constituye un obrar imprudente, que permitió que Figueroa concurra a trabajar a la residencia”, dice el texto.

Así las cosas, la fiscalía concluye que “el accionar doloso del imputado Figueroa e imprudente de Lázaro propagó el Covid 19 dentro de la residencia Santa Lucía”.




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